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El paladar de Pérez

El paladar de Pérez
Friday, March 18, 2011 | Por Frank Correa

LA HABANA, Cuba, marzo (www.cubanet.org) – El paladar de Pérez, el más
famoso de Jaimanitas, sigue cerrado, a pesar de las nuevas
autorizaciones para operar negocios particulares expedidas por el gobierno.

Pérez, a principios de la década de los ochenta, comenzó a utilizar el
garaje de su casa como fonda clandestina, vendiendo comidas y cervezas,
pero en una incursión policial contra negocios ilícitos, le decomisaron
varias cajas de cervezas, ron, carne de cerdo, de res y dinero en
efectivo. El hombre tuvo que vender hasta el carro para no ir a
prisión, y quedó prácticamente en la ruina.

Con las aperturas de los años noventa solicitó una licencia de
cuentapropista y abrió otra vez las puertas del garaje, colocó un
llamativo cartel, un mostrador de cristal, servilletas, palillos de
dientes, una tablilla donde anunciaba sus platos y un tocadiscos con
música suave para amenizar la cena. Los clientes comían de pie,
porque su licencia no permitía tener mesas ni empleados. Pérez cocinaba,
servía, fregaba, cambiaba los discos y conversaba con los comensales.

Una de las cosas que concedieron a Pérez el liderazgo en el negocio de
la comida en Jaimanitas, fue que atendía a sus clientes a cualquier
hora. Jamás se molestó si lo llamaban de madrugada con un apuro. A la
hora que fuera abría el paladar, ponía un disco, calentaba el congrí
mientras freía el pollo o el bistec de cerdo (que servía con viandas y
ensalada) mientras conversaba amigablemente.

En el año 2000 los impuestos sobre negocios particulares subieron
hasta el cielo y las multas de los inspectores arreciaron. Santy, Rosa
la del Rumbo, María Gema, Dolores, Margot y Marina cerraron sus
paladares, y sólo Pérez soportó con estoicismo el acoso de las
penalidades, continuó abierto, prestando a la comunidad sus servicios,
aunque la calidad de la comida decayó. El congrí siempre estaba
recalentado, el bistec era tan fino que apenas aguantaba la candela a la
hora de freírlo. Un día, en el año 2006, sin fuerzas para seguir con el
negocio, Pérez cerró las puertas del garaje y retiró el cartel.

La pasada semana fui a visitarlo para informarle que estaban abiertos
nuevamente los paladares de Santy, Dolores, María Gema, el de Rosa, el
de Margot y el de Marina, solo faltaba él. La gente en Jaimanitas lo
extrañaba. Con la elocuencia de otros tiempos se limitó a decir:

-Ya lo sabía, pero qué te puedo decir. Que reabran los viejos, y que
experimenten los nuevos. Para mí, ya el juego se acabó.

http://www.cubanet.org/articulos/el-paladar-de-perez/

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