Cuba Derechos Humanos

Fidel Castro y el Nobel de la Paz

Publicado el miércoles, 09.08.10
Fidel Castro y el Nobel de la Paz
By NICOLAS PEREZ

El pasado domingo El Nuevo Herald publicó un largo artículo sobre el
Escambray. Participé en la clandestinidad, pero para mí el mayor
sacrificio de esta lucha estuvo en el lomo de las guerrillas. Hace unos
días Paquito Talavera y su esposa Silvia me pidieron que escribiera
sobre el Premio Nobel y Fidel Castro. Paquito es casualmente un ex
guerrillero del Escambray y guajiro reyoyo. El tema que me propuso tiene
tela por donde cortar.

El Premio Nobel es una bella prostituta nórdica, casi siempre al
servicio de los poderosos, que se balancea, porque es fundamentalmente
política, entre la derecha atrabiliaria y la izquierda necia. De sus
nominados, le da igual acostarse con crótalos que con salamandras, y a
ojo de buen cubero lo mismo premia a grandes seres humanos que a
canallas. También comete estupideces.

Los Nobel intentan quedar bien con Dios y el diablo. Y no quedan bien ni
con Alfred Nobel, que lo instituyó para premiar “a la persona que ha
hecho el mejor trabajo o la mejor cantidad de contribuciones para la
fraternidad entre las naciones''.

Ha habido premios Nobel de la Paz impecables, como en 1944 al Comité
Internacional de la Cruz Roja. En 1964 a Martin Luther King. En 1979 a
la Madre Teresa de Calcuta. Y en 1987 a Oscar Arias por sus esfuerzos
por lograr la paz en Centroamérica.

Otros premios han sido desastrosos. En 1994 se le otorgó a Yasser
Arafat, principal causante por su radicalismo y odios corticales del
actual conflicto en el Medio Oriente. En 1992 a Rigoberta Menchú, líder
indígena guatemalteca que narró en Yo, Rigoberta Menchú una sarta de
mentiras que fueron denunciadas por la persona que en realidad escribió
el libro que ella le dictó, mi admirada amiga Elizabeth Burgos. Sin
olvidar que en 1980 se lo otorgaron a Adolfo Pérez Esquivel, que con
vista de águila distingue a millas de distancia los crímenes de la
derecha en Latinoamérica, pero ignora olímpicamente los que frente a sus
ojos se cometen en Cuba.

Entre los Premios Nobel estúpidos están los de Jimmy Carter en el 2002,
el de Al Gore en el 2007 y el del 2009 a Barack Obama el año pasado,
supongo por sus logros pacíficos al impedir las peleas en los pasillos
de la Casa Blanca entre sus dos hijas Sasha y Malia.

Sobre Fidel Castro y el Premio, en el fondo del ventrículo derecho del
dictador, que es donde reposan sus sueños más insensatos, apuesto que en
infinidad de ocasiones ha acariciado con dulzura la idea de ganar el
Nobel, incluso ha hecho amagos de concretar esa idea.

Adelantó el primer peón del juego cuando en octubre del 2009 propuso
para el premio a Evo Morales. Fue un arriesgado globo de sonda que se
ganó el silencio mundial. Pero perro huevero aunque le quemen el hocico,
el 30 de noviembre del mismo año en su propio sitio de Internet,
Cubadebate, Fidel se propuso a sí mismo para el trofeo de Oslo. En un
nuevo montaje dramático, ese mismo día, el canal Telesur de Hugo Chávez
hizo la misma obscena oferta señalando “los indiscutibles aportes de
Castro para el mejoramiento de la calidad de vida de su pueblo'' (sic).
Pero mundialmente siguió sin moverse una mosca.

Personalmente, tengo la impresión de que en la última liberación de un
grupo de presos, aparte del protagonismo de Orlando Zapata Tamayo y
Guillermo Fariñas, y la entereza de las esposas e hijas de los
prisioneros, ha estado entreverada la pica en Flandes de que le otorguen
el Premio Nobel al anticastrismo, lo cual sería la tapa al pomo.

La cosa se complicó cuando el pasado 7 de abril un grupo de ex presos
políticos y Damas de Blanco propusieron al controversial pero
carismático Oswaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano de Liberación,
para la honrosa recompensa del Nobel. Entregó al comité la propuesta la
diputada noruega Dagrum Eriksen.

Esto debe haber enloquecido a Fidel, porque parece un teatro del
absurdo, pero el hombre que dijo resucitó de la muerte como Cristo,
¿sería raro que soñara con una distinción terrenal? En su regreso a la
vida pública se advierte con claridad que su objetivo es ser el Hombre
Nuevo del que hablaba el Che Guevara. Quien en 1962 estuvo a punto de
provocar una guerra atómica ahora es un arcángel campeón del pacifismo
que en medio de trompetas apocalípticas se anuncia como salvador de la
humanidad. El principal responsable de la guerrilla, la violencia y de
miles de muertes en Latinoamérica ahora monta el paripé de ofrecerse
para ayudar a lograr la paz en Colombia. Ha cometido el horror de decir
100 veces que jamás ha torturado a un preso político. Y su último chiste
de mal gusto, pecado venial, le resta importancia a su papel en la
persecución de los homosexuales en Cuba. Trata de reinventarse. Es la
reinvención total de los errores de un tirano violento y perverso
convertido en un abuelito bondadoso, que trata de sentar a la humanidad
en su regazo para contarle el cuento de la ingenua Caperucita Roja
castrista y el criminal lobo yanqui.

No me gustan los vaticinios pero creo que de ahora en adelante cada vez
con más vehemencia a través de Reflexiones, discursos y declaraciones
públicas, Fidel Castro se involucrará más y más en el otorgamiento del
Premio Nobel de la Paz a alguien, Fulano o Zutano, lo cual es un asunto
de noruegos. Pero él no tiene remedio.

Nicop32000@yahoo.com

http://www.elnuevoherald.com/2010/09/08/v-fullstory/797856/nicolas-perez-fidel-castro-y-el.html

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