Cuba Derechos Humanos

ESTADO DE LA NACIÓN

ESTADO DE LA NACIÓN
19-09-2010.
Proyecto Nuevo País

(www.miscelaneasdecuba.net).- La Habana, 17 de septiembre de 2010

Estado de la Nación reflejará periódicamente, y en formato breve, los
puntos de vista más diversos y relevantes al interior del proyecto Nuevo
País, en su condición de espacio de intercambio ciudadano. Conectar la
visión y opinión sobre Cuba con la principal fuente de legitimidad sobre
la que se asienta y reconoce Nuevo País: el ciudadano, es el propósito
fundamental de Estado de la Nación.

Estado de la Nación no expresará, en consecuencia, criterios específicos
de organización política alguna, sino solo las tendencias y argumentos
más visibles en la discusión sobre los diferentes asuntos de intercambio
entre ciudadanos. De modo que Estado de la Nación, expresando puntos de
vista diversos como proyecto esencialmente plural, no debe ni puede ser
tomado como la posición oficial de Nuevo País, excepto en el momento en
el que se diga explícitamente. Todos los ciudadanos pueden enviar sus
criterios para conformarlo. Estado de la Nación resumirá los matices y
los consensos ciudadanos acerca de los más disímiles temas.

Estado de la Nación rectifica uno de los puntos comentados en su
anterior edición de 3 de septiembre. Dentro del punto 6 se dice,
textualmente: "No se entiende,…, qué se quiere decir con sustituir la
Posición Común por acuerdos bilaterales de cada gobierno de la Unión
Europea con el gobierno cubano. ¿Está proponiendo España una excepción
regresiva a la Política Exterior Común de la Unión Europea, justamente
cuando esta adquiere una nueva cualidad y da un nuevo paso hacia una
política cada vez más común?"

Este análisis partió de una información, que resultó errónea, según la
cual el canciller español Miguel Ángel Moratinos habría declarado que la
Posición Común de la Unión Europea debía ser sustituida por Acuerdos
Bilaterales entre sus países miembros, tomados individualmente, y el
gobierno de Cuba. Un lector corrigió nuestro error. El canciller español
declaró en realidad que estos Acuerdos Bilaterales serían entre el
gobierno cubano y la Unión Europea, incluyendo una cláusula referida a
los derechos humanos. Pedimos disculpas por aquella apreciación
enteramente errónea.

Cuba y la reestructuración económica

1. El gobierno cubano ha anunciado por fin dos medidas importantes para
el presente y futuro de Cuba. Se trata de las dos primeras medidas que
responden a los cambios estructurales y conceptuales anunciados en julio
de 2007. Si bien no han implicado en realidad cambios conceptuales en el
enunciado de las medidas ?el eufemismo de "actualización del modelo
social" enmascara mal el alcance de la reforma?, estamos frente a un
cambio estructural de consecuencias abiertas. En este sentido se puede
decir, por primera vez, que el modelo ha tomado nota de su propia
liquidación.

2. El consenso ciudadano está demandando llamar a las cosas por su
nombre. Del mismo modo que la nueva clase reciclada debería aceptar que
son burgueses con retórica equivocada, debería asumir que la dirección
del cambio lleva a una reforma en la estructura económica y social que
hace emerger con fuerza a la clase media y deprime la realidad y el
concepto de trabajo obrero. No utilizar los nombres apropiados tiende
inútilmente a confundir y reproduce, en una nueva fase, el cinismo
social que es necesario eliminar. Más importante aún, impide ver
claramente la necesidad de adoptar otras medidas que, de manera
integral, den consistencia a los cambios anunciados.

3. Hay una pregunta básica que los ciudadanos hacen: con el despido
inicial de medio millón de trabajadores, ¿estamos frente a una reducción
de plantillas, o frente al desempleo masivo de casi el 10 % de la fuerza
laboral? En los términos tradicionales del gobierno una reducción de
plantillas era entendida como un ajuste de personal en lugares
específicos, donde una política mal concebida de asignación de recursos
generaba más mano de obra que capacidades productivas. 500 000
trabajadores sobrantes indican otra cosa: la necesidad urgente de
reformar la estructura productiva y la estructura del trabajo en una
economía incapaz de reproducir mínimamente sus propias condiciones de
producción.

4. El septiembre negro de la clase trabajadora es visto, por muchos
ciudadanos, como un ajuste necesario para una sociedad que no aguanta
más. Un sector realista cree que esto es positivo porque implica el
aterrizaje forzoso del gobierno a la realidad cubana. Este sector cree
que termina así una época de socialismo de casino y, con él, del
conjunto encadenado de burbujas de bienestar para una elite parasitaria
que venía haciendo moralmente insoportable las amplias diferencias
sociales entre revolucionarios-ganadores y ciudadanos-perdedores.

Comienza una nueva etapa: la del capitalismo primario, sin seguridad
social ni subsidio al desempleo, pero popular, que se diferencia
positivamente del capitalismo de Estado que hemos sufrido. Aunque ese
capitalismo se inicia excluyendo a los no aptos, ?los no idóneos? la
posibilidad del bienestar deja de ser un privilegio políticamente
asignado y comienza a ser democratizada. Este grupo de ciudadanos le da
importancia a la posibilidad de contratar mano de obra fuera del círculo
de la familia; una reforma que garantiza que el proceso de
liberalización no dé marcha atrás como sí ocurrió en 1994-1996.

5. Se advierte por este sector de ciudadanos, sin embargo, un problema
moral para el ámbito político. La reforma económica planteada tiene
zonas escondidas para los ciudadanos. Se trata del proceso de
arrendamiento de superficies por 99 años, solo para extranjeros, con el
propósito de construir marinas y campos de golf. Esto contrasta con el
usufructo de la tierra para los cubanos, ?una categoría de contratación
inferior al arriendo y que concede menos derechos?, solo por diez años y
en un asunto fundamental para los cubanos: la seguridad alimentaria.

Al lado del aspecto social y económico aparece el aspecto político que
pone de relieve la naturaleza antinacional de las políticas de Estado.
En este sentido estamos frente a una recuperación del batistato en un
punto fundamental: la alianza entre dictadura y capital internacional
con fines modernizadores al margen, contra y en detrimento de los
nacionales.

6. Otras preguntas florecen para muchos ciudadanos en cuanto a estos
cambios. ¿Cuáles son las condiciones para el ejercicio del trabajo por
cuenta propia? ¿Qué garantías legales tienen los ciudadanos frente a los
cambios de humor del poder? ¿Qué ventajas se otorgarán a los amplios
segmentos marginados que están rezagados respecto al punto de partida de
esta amplia reforma? Los sectores que atesoran los recursos mínimos para
reciclarse en esta nueva etapa son los mismos que gestionaron el
subdesarrollo de la isla desde sus posiciones de privilegio político,
burocrático y geográfico. Aquellas preguntas tienen mucho peso si
recordamos que la entrega de la tierra en usufructo no ha significado un
crecimiento exponencial de la producción agrícola. Todo lo contrario. El
decrecimiento de las producciones agropecuarias es inocultable.

7. Una corriente de opinión ciudadana es muy interesante. Ella se
pregunta, a partir de esta reestructuración económica, sobre la relación
real causa-efecto entre la crisis y el embargo estadounidense. Parece
evidente que la crisis económica de Cuba es autoprovocada. Si una
reforma estructural como la que se inicia era posible, entonces todo
dependía más de la voluntad política de las autoridades que de la
imposibilidad de desarrollo por causas ajenas. Las posibilidades
internas son inmensas a tenor de lo que ahora está ocurriendo en el
plano de las políticas económicas. En todo caso, la insistencia del
gobierno en vincular nuestras posibilidades de crecimiento con el
embargo puede tener el efecto psicológico indeseado de hacer ver que el
gobierno respondió, al cabo de 50 años, a las presiones de la política
estadounidense.

8. Finalmente salta a la vista el peligro de rusificación de las
reformas. Grupos de ciudadanos ilustrados en el proceso de transición en
Rusia advierten de las consecuencias de una transformación económica al
margen de un pacto social y de una estrategia clara de cambios que ponga
en primer plano los intereses de la nación y no los intereses de grupo.
La idea, bastante ingenua y exageradamente ridícula, de estimular la
creación de células del partido comunista dentro de los negocios
privados de la emergente clase media puede apuntar al intento de
controlar desde el partido-Estado un proceso de cambios que solo
privilegiará la corrupción y la ineficiencia.

Mesa Coordinadora
Proyecto Nuevo País

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=29898

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