Cuba Derechos Humanos

El “Viejo” es el mayor obstáculo

Publicado el domingo, 09.19.10
El “Viejo'' es el mayor obstáculo
By CARLOS ALBERTO MONTANER

Me lo confirmó, desalentado, un inteligente miembro de la nomenklatura
que suele viajar al exterior en funciones comerciales: “el Viejo es el
freno''. En efecto: se sabe que la inmensa mayoría de los cubanos,
incluidos los que forman parte de la clase dirigente, quieren cambios
profundos en el terreno económico (sólo muy pocos se atreven a hablar de
cambios políticos), pero también se sabe que el gran obstáculo que hasta
ahora lo ha impedido es la terquedad estalinista de Fidel Castro.

Fidel es quien se ha opuesto a que los cubanos puedan comprar y vender
libremente sus viviendas o automóviles, quien no ha querido que
emprendan actividades empresariales, ni grandes ni pequeñas, quien
durante décadas bloqueó los mercados libres campesinos que hubieran
aliviado la miseria de sus compatriotas. Fue él quien, en 1968, contra
el criterio de casi todo el mundo, en medio de un arrebato colectivista
confiscó y destruyó 60,000 microempresas privadas que hacían la vida
menos inclemente a los cubanos.

Raúl, sin embargo, en petit comité insiste en que habrá cambios
sustanciales. ¿Habla en serio? Ya casi nadie lo cree. Sus cuatro años al
frente del gobierno han sido tan desastrosos y frustrantes como los 47
que lo precedieron. Si así fuera, debería aclarar de inmediato dos
aspectos esenciales: cuál es el alcance de esos cambios y quiénes van a
llevarlos a cabo.

Según todos los síntomas –de acuerdo con las quejas amargas y privadas,
claro, de un diputado que no lo quiere nada–, los cambios los determina
Raúl y los ejecutará su camarilla. Pero esa filosofía de Juan Palomo
–yo lo guiso, yo me lo como–, no funciona a estas alturas de la
dictadura. Los mismos que han provocado, prolongado y administrado el
desastre durante medio siglo, han perdido totalmente la confianza de la
sociedad. Los cubanos desconfían y se sabe que el elemento fundamental
en cualquier proceso radical de cambio es el entusiasmo de las gentes.

Eso está condenado al fracaso. Raúl no quiere ampliar el círculo de toma
de decisiones. Al revés: se mueve sigilosamente con un pequeño grupo de
militares, y le ha dado un enorme poder extraoficial a su hijo Alejandro
Castro Espín, señalándolo, de facto, como el heredero de la dinastía.
Alejandro, que es un coronel del Ministerio del Interior formado en la
desaparecida URSS, ha creado, a su vez, un temido círculo de apoyo,
auxiliado por Senén (Senencito) Casas, otro oficial de la policía
política, hijo de un general ya desaparecido.

Ese fantasmal organismo se dedica a supervisar, controlar y aterrorizar
a todo el aparato gerencial del gobierno, del que ni siquiera se ha
podido salvar su propio cuñado, Luis Alberto Rodríguez López-Callejas,
también coronel, casado con Deborah, hija de Raúl. Luis Alberto,
presunto delfín de Raúl hasta hace un par de años, cayó en desgracia,
aunque con paracaídas de terciopelo, debido a ciertas graves
irregularidades cometidas en la administración de las empresas del
Ejército (el 60% del PIB cubano), investigadas por Alejandro. Hoy ha
pasado a dirigir el plan de desarrollo del puerto de Mariel,
copiosamente financiado por Brasil, lo que probablemente acarrea ciertas
tensiones en la familia real cubana.

or supuesto, esa capillita familiar llena de intrigas y pendencias no es
la institución adecuada para hacer los cambios que el país necesita. Eso
no tiene destino. Si, finalmente, Raúl ha admitido que el colectivismo
es irremediablemente improductivo, que es tanto como decir que el
marxismo-leninismo es un disparate, no es cuestión de despedir a medio
millón de trabajadores con la esperanza de que se pongan a criar conejos
o se alquilen como payasos en las fiestas infantiles, sino de “cirugía
mayor ideológica'' (la frase es de un profesor de la Universidad de La
Habana).

Ello implica un debate general dentro y fuera del Partido Comunista,
institución, como la Asamblea Nacional del Poder Popular, corresponsable
del hundimiento del país, y comenzar a planear una asamblea
constituyente que liquide la Constitución que le da sentido y forma a un
sistema que no sirve. Naturalmente, para que ocurra algo así van a tener
que amarrar y sedar a Fidel Castro, dado que insiste testarudamente en
no morirse.

Según murmura la nomenklatura, el “Viejo'' es el mayor obstáculo.

http://www.elnuevoherald.com/2010/09/19/804783/carlos-alberto-montaner-el-viejo.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Calendario
September 2010
M T W T F S S
« Aug   Oct »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for new servers. Thank you.
Buscar en sitios: