Cuba Derechos Humanos

El alzamiento más prolongado contra Castro

Publicado el domingo, 09.05.10
50 Aniversario de Rebelión del Escambray
El alzamiento más prolongado contra Castro
Por JUAN O. TAMAYO
jtamayo@ElNuevoHerald.com

Rodeado por las tropas de Fidel Castro, herido de bala en las piernas y
el brazo derecho, Agapito Rivera, sentado en medio de un cañaveral, sacó
su pistola, prendió un tabaco y se preparó a morir en una última batalla.

En vez de eso, se desmayó, fue capturado y estuvo preso 25 años. Y tuvo
suerte. Dos de sus hermanos y nueve primos murieron, algunos en combate
y otros frente a los pelotones de fusilamiento.

Hace 50 años, Rivera fue uno de los varios miles de cubanos que se
alzaron en muchas partes de la isla contra el nuevo gobierno de Fidel
Castro en una dura guerra de guerrillas que duró desde 1960 a 1966.

Las cifras del gobierno cubano muestran que desplegó 60,000 milicianos
sólo para combatir a los alzados en el Escambray, el macizo montañoso en
la región central de la isla, donde se desarrollaron los combates más
sangrientos.

De los 3,995 guerrilleros anticastristas en el país, casi 3,000 murieron
"en combate y, fundamentalmente, ejecutados después de su captura'',
escribió Norberto Fuentes en su libro Narcotráfico y Tareas Revolucionarias.

Casi 550 "revolucionarios'' también murieron y unos 200 quedaron
inválidos, añadió Fuentes, quien también escribió un libro y una serie
de artículos periodísticos sobre la guerra en los años 60.

Un número desconocido de alzados capturados fueron ejecutados bajo la
Ley 988, aprobada a fines de 1961 para permitir que los pelotones de
fusilamiento de Castro ejecutaran, sin juicio, a cualquier guerrillero
acusado de matar civiles.

Un artículo publicado el mes pasado en el periódico Granma alega que las
guerrillas ''asesinaron'' a 196 personas, incluyendo campesinos,
maestros, ancianos y niños. Los rebeldes han reconocido que ejecutaron a
algunos colaboradores de Castro, pero nada cercano a las cifras de
Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba.

Las fuerzas del gobierno también expulsaron a miles de civiles
–estimados entre 6,000 y 80,000– de las áreas de combate y los
trasladaron a "pueblos cautivos'' estrechamente controlados para impedir
que ayudaran a los rebeldes.

El gobierno cubano calificó a los rebeldes de "bandidos'' y creó
unidades antiguerrilleras elite dentro del ejército llamadas Batallones
de Lucha Contra Bandidos (LCB).

En realidad, muchos de los guerrilleros eran veteranos de la
insurrección que había derrocado al dictador Fulgencio Batista en 1959 y
se habían rebelado contra el giro de Castro hacia el comunismo, afirmó
Enrique Encinosa, comentarista radial de Miami y autor de varios libros
sobre Cuba.

Muchos otros eran campesinos, irritados por la expropiación de fincas
privadas realizada por Castro bajo la ley de Reforma Agraria de 1959,
dijo Pedro Corzo, director del Instituto de la Memoria Histórica Cubana
contra el Totalitarismo en Miami.

"Me alcé cuando Castro expropió una finca en mi pueblo que siempre había
pagado [a sus trabajadores] lo que marcaba la ley'', aseguró Rivera, un
campesino analfabeto de 23 años cuando se sumó a las guerrillas el 2 de
octubre de 1960.

Hoy, a los 73 años, los recuerdos de Rivera sobre la lucha son tan
nítidos como su blanca guayabera de lino. De pelo negro y ojos castaños,
se bajó los jeans para mostrar las cicatrices en su brazo, cadera
derecha y piernas.

Rivera recordó que los primeros alzados se dirigieron a las montañas y
llanos remotos a principios de 1960, en ocasiones con armas capturadas a
las milicias de Castro. Para septiembre, la guerra estaba en pleno
desarrollo.

La mayoría de los alzados se establecieron en el Escambray, aunque en
varios momentos de la lucha hubo bandas rebeldes desde Oriente, en el
este, hasta Pinar del Río, en el oeste, dijo Encinosa.

Usualmente se movían en grupos independientes de 20 o 30 hombres –e
inclusive algunas mujeres– aunque algunos llegaron a tener hasta 200
combatientes, y se forjaron varias alianzas para coordinar sus acciones,
como el Frente Revolucionario Unido del Escambray.

Mientras tanto, la oposición anticastrista en pueblos y ciudades ponían
bombas en las instalaciones del gobierno, saboteaban sus operaciones y
trataban –con pocos éxito– de asesinar a líderes revolucionarios,
incluido Castro.

La resistencia urbana también llevaba alimentos, medicinas e información
a los alzados, recordó Rivera, aunque esto se hizo cada vez más difícil
después de que el gobierno empezó a racionar la comida en 1962.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) envió armas, municiones y
equipos de infiltración como parte de su campaña por derrocar a Castro,
y el artículo de Granma informó de 19 descargas de ayuda en paracaídas
para los rebeldes. Pero en las primeras nueve semanas de 1962, las
milicias capturaron las seis descargas de armas en el Escambray, añadió.

El 3 de diciembre de 1960, Castro envió 60,000 milicianos al Escambray
en la primera de dos grandes operaciones conocidas como "limpias'',
destinadas a rodear, capturar o matar los rebeldes.

"Romper esos cercos era terrible, suicida'', recordó Rivera con un
estremecimiento. Las milicias se alineaban prácticamente hombro con
hombro y los rebeldes tenían que tratar de salirse por lo que esperaban
que fuera el punto más débil de la línea.

Rivera dijo que pudo pelear como guerrillero porque operó en las
planicies de Las Villas cerca de su pueblo, Corralillo, y porque las
milicias no eran muy efectivas. Pero en julio de 1962 el ejército creó
las unidades LCB y las cosas empeoraron mucho.

"Era un persecución total'', dijo Rivera, describiendo la lucha diaria
por evitar ser rodeados. "Pero tratábamos de seguir luchando, sabiendo
que los pelotones de fusilamiento estaban esperando por nosotros''.

Los peores combates se produjeron en 1963, dijo Encinosa, el año en que
Rivera fue capturado.

El 21 de noviembre, las milicias rodearon a Rivera, su hermano
Francisco, de 22 años, y otro combatiente. Francisco fue herido y murió
en sus brazos, recordó Rivera. El otro guerrillero fue herido y murió
posteriormente en un hospital.

Rivera dijo que se escondió en un cañaveral cuando fue herido dos veces
en el brazo derecho y luego en las piernas. Se sentó, dejó el rifle
porque no podía disparar con un brazo, y se puso la pistola .45 y tres
cargadores sobre las piernas. Encendió un tabaco.

Pero se desmayó por la pérdida de sangre y fue capturado sin lucha. Pasó
25 años en prisión, donde aprendió a leer y escribir, y en 1988 fue
puesto en un avión para Miami. Precisó que para él es un misterio que no
haya sido fusilado.

El 13 de julio de 1963, un pelotón de fusilamiento en el pueblo de La
Ceiba, en Las Villas, ejecutó a 19 rebeldes que habían sido capturados y
mantenidos en la cárcel durante casi dos años, pero nunca juzgados,
según varios relatos publicados.

También se reportaron ejecuciones extrajudiciales, y un libro publicado
en La Habana en los años 70 cita a un oficial del ejército que acababa
de matar de un tiro a un rebelde capturado diciendo: "No me pude contener''.

Mientras tanto, las fuerzas de seguridad de Castro reprimían a los
familiares y otros civiles que pudieran ayudar a los rebeldes. Las
tierras, casas y hasta los animales de los sospechosos de ayudar a las
guerrillas fueron expropiados.

Muchos hombres de Corralillo fueron reubicados por la fuerza para
trabajar en campos cerca del central Senado y el pueblo de Gaspar, en
Camagüey, recordó Rivera. Se apostaron milicianos en las casas de otras
personas del pueblo, a las que acompañaban a donde quiera que fueran.

Alrededor de otros 60 residentes de Corralillo, incluidos su esposa, dos
hijos y su madre, fueron llevados a casas abandonadas por familias que
habían salido para el exilio en el barrio de Miramar, en La Habana. Su
familia pasó un año allí pero se le permitió regresar a su casa para
atender a su padre enfermo.

Las familias reubicadas no se podían trasladar lejos de sus nuevas casas
sin permiso especial de las fuerzas de seguridad, y muchas de las
mujeres fueron obligadas a asistir a clases de reeducación política,
dijo Corzo.

Muchos de los civiles sospechosos de haber ayudado a los rebeldes
terminaron en campos de presos en Pinar del Río, donde fueron a puestos
a trabajar construyendo lo que serían una docena de "pueblos cautivos''
como Sandino y Los Pinos.

Los pueblos no tenían cercas pero sus residentes eran estrechamente
vigilados y no podían moverse libremente. Incluso hoy, la seguridad en
esos pueblos es mucho más severa que en otros lugares y la policía
habitualmente interroga a los visitantes desconocidos, dijeron los
residentes.

Grandes grupos de civiles también fueron expulsados del Escambray entre
1971 y 1977 porque los que habían sido detenidos durante la lucha salían
de las cárceles y regresaban a sus casas en las montañas, dijo Corzo.

Castro declaró victoria sobre los "bandidos'' en un discurso el 26 de
julio de 1965 –aunque las acciones rebeldes prosiguieron hasta fines de
1966– y los calificó como poco más que mercenarios de Estados Unidos.

Contra las más numerosas y mejor armadas tropas de Castro, y con la poca
ayuda recibida de Washington, dijo Encinosa, "fue una verdadera proeza
que llegaran a combatir tanto tiempo como lo hicieron''.

http://www.elnuevoherald.com/2010/09/05/v-fullstory/796160/escambray.html

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