Cuba Derechos Humanos

Cesantía masiva sacude a la sociedad

Cesantía masiva sacude a la sociedad
Oscar Espinosa Chepe

LA HABANA, Cuba, septiembre (www.cubanet.org) – Más del 70% de los
cubanos nacieron después de 1959, y constituyen casi el mismo por ciento
de la población económicamente activa. Crecieron escuchando que debían
sacrificarse hoy para crear una sociedad próspera. Las carencias serían
pasajeras. Pronto tendrían más que el litro de leche diario, comprado
hasta los 7 años a través de la libreta de racionamiento. Los padres
tendrían el derecho a recibir un apartamento si trabajaban en la
microbrigada de construcción. Algún día habría juguetes fuera del
racionamiento. Desde pre-escolar juraron: ¡Pioneros por el comunismo,
seremos como el Che! Tenían que repetir consignas, y mostrar
agradecimiento porque a cambio recibían la educación y la salud pública
"gratis".

Así, de generación en generación. Vieron secarse los grandes planes
lecheros y desaparecer la industria azucarera; los juguetes venderse en
las caras tiendas en divisas; las microbrigadas detenerse; las viviendas
y cuartos atestados con los ancianos y los nuevos vástagos; los ínfimos
salarios y pensiones pagados en pesos sin valor real; las mentiras para
disimular los productos "luchados" para "escapar" en la bolsa negra; las
ideas oprimidas para llegar a la universidad de los "revolucionarios", o
lograr una "tarjera blanca", el permiso de salida de Cuba, que muchos
añoran porque el gobierno dice que "si no te gusta esto, te vas".

Tantos perdieron la vida procurando cruzar el Estrecho la Florida,
tantos han sido jineteras o presos comunes por vender unas libras de
leche en polvo. Otros expresaron sus criterios y propusieron soluciones
a los problemas nacionales, y fueron condenados a largas penas de
prisión. Muchos han fallecido por los rigores de las inhóspitas
cárceles, y también hubo muertos en guerras por el mundo.

El poder absoluto, detentado durante 51 años, ahora acusa a los cubanos
de ser vagos, recostados a papá Estado. Pero el paternalismo lo creó
ese gobierno totalitario, que inculcó la espera y la inercia en seres
humanos imposibilitados de ejercer su voluntad y decidir sobre su
presente para construir el futuro según sus capacidades, calificación y
creatividad. En esta sociedad de pobres económicamente, sin experiencia
de trabajo y quehacer político independiente, con valores morales y
cívicos trastocados, 500 000 ciudadanos están siendo privados
súbitamente de empleo, por el prácticamente único empleador hasta el
momento: el Estado. En el curso de 6 meses, ellos y sus familias tendrán
que comenzar a "luchar" totalmente desprotegidos. En total la cifra
ascenderá a un millón 300 mil personas en tres años, según anunció el
presidente Raúl Castro el 2 de agosto.

No caben dudas de que la crisis económica, política y social imperante
en Cuba demanda cambios abarcadores y rápidos. Hasta Fidel Castro
reconoció al periodista Jeffrey Goldberg: "El modelo cubano no sirve ya
ni para Cuba". Incluso la educación y la salud pública son un desastre.

Mientras el gobierno se tomó largo tiempo para definir sus intereses y
prioridades, ahora se precipita sin crear condiciones previas para los
desempleados que no tienen ahorros para afrontar el despido. Requieren
licencias para trabajos por cuenta propia o abrir pequeños negocios,
pero mover la nueva economía privada no será fácil por la burocracia, la
carencia de recursos y la oferta de insumos, así como tener que abrir un
mercado para clientes con grandes necesidades, pero sin poder de compra.
Simultáneamente, la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) no explica a
los "disponibles" sobre sus gestiones –no realizadas- con las máximas
autoridades para prevenir lo ocasionado durante tantos años, y ahora
ayudarlos a afrontar tan duro golpe. En su pronunciamiento del 13 de
septiembre, informó sobre las medidas del gobierno, y expuso: "Hoy el
deber de los cubanos es trabajar y hacerlo bien, con seriedad y
responsabilidad, lograr el mejor aprovechamiento de los recursos de que
disponemos, para así satisfacer nuestras necesidades. Para el movimiento
sindical y los trabajadores prestar la máxima atención a la reducción de
plantillas, al proceso de disponibilidad laboral y al empleo, y lograr
la adecuada utilización de los recursos humanos resulta tarea insoslayable.

Nuestro Estado no puede ni debe continuar manteniendo empresas,
entidades productivas, de servicios y presupuestadas con plantillas
infladas, y pérdidas que lastran la economía, resultan
contraproducentes, generan malos hábitos y deforman la conducta de los
trabajadores. Es necesario elevar la producción y la calidad de los
servicios, reducir los abultados gastos sociales y eliminar gratuidades
indebidas, subsidios excesivos, el estudio como fuente de empleo y la
jubilación anticipada".

Y continuaba: "El éxito del proceso que ahora se inicia dependerá del
aseguramiento político que desde el movimiento sindical y bajo la
dirección del Partido los dirigentes sindicales demos previamente a las
acciones que se deben emprender, y del consenso social que alcancemos
sobre la pertinencia económica y política de este paso."

Anunció "nuevas formas de relación laboral no estatal como alternativa
de empleo: entre ellas están el arrendamiento, el usufructo, las
cooperativas y el trabajo por cuenta propia, hacia donde se moverán
cientos de miles de trabajadores en los próximos años. Dentro del sector
estatal sólo será posible ir cubriendo las plazas que resulten
imprescindibles, en labores históricamente deficitarias de fuerza de
trabajo, como la agricultura, la construcción, maestros, policías,
obreros industriales y otros…Favorecer que la organización sindical en
cada nivel de dirección contribuya al cumplimiento de esta política
garantizará la continuidad de la construcción del socialismo cubano".

El pronunciamiento más bien parece un llamamiento del Partido Comunista
y el gobierno. Sucede que la CTC es una organización financiada por el
Estado, y su secretario general es miembro del Buro Político del único
partido existente. Habría que suponer que en el proceso de
"actualización del modelo económico" y la reducción de los 500 000
trabajadores, se incluyan los presupuestos y la burocracia de las
supuestas organizaciones no gubernamentales, como la misma CTC, los
Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, y
muchísimas otras, y sea iniciada por el partido, la Unión de Jóvenes
Comunistas, la Unión de Pioneros y otras entidades políticas, que tienen
serias dificultades para crecer y movilizar a sus miembros y la población.
Todas esas organizaciones deberían afrontar junto al pueblo la difícil
situación que le viene encima. Los cubanos no deseamos mayores miserias
y suicidios, ni aumento de los robos y la inseguridad ciudadana. Pero si
no se abren rápidamente las posibilidades de ganarse el sustento
honestamente, podrían provocarse grandes tensiones en la sociedad, que
no pueden resolverse con la represión, para las que el gobierno tiene
preparadas sus tropas antimotines. La responsabilidad primera es de
quienes ocasionaron el desastre; los militares tiene el deber de ayudar
a una solución pacífica, y todos tenemos que garantizar un proceso justo
y de cooperación entre los cubanos. Ya no está en juego la destrucción
material de Cuba, sino de su pueblo: la existencia de la Patria.

http://www.cubanet.org/CNews/year2010/sept2010/15_C_5.html

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