Cuba Derechos Humanos

Todos son importantes

Publicado el viernes, 06.25.10
Todos son importantes
By OSCAR PEÑA

Nuevamente se ha tenido un retroceso democrático y de compenetración
entre las fuerzas cívicas externas e internas que luchan contra la
dictadura totalitaria en nuestra patria. No es algo nuevo, es una
lamentable repetición. También la sufrimos los miembros del primer grupo
disidente y de derechos humanos cuando en 1989, después de haber
alcanzado con las denuncias que enviábamos desde Cuba y el
extraordinario esfuerzo de líderes y organizaciones exiliadas sentar al
régimen de Fidel Castro en el banquillo internacional de los acusados.
Era la primera vez que las autoridades de Cuba pasaban en Ginebra de
acusadores a acusados. Aquel desastroso resultado de imagen para el
régimen de La Habana nos dio a entender que rápidamente nos venía encima
una de las más sucias y fuertes ofensivas del régimen contra nosotros,
pero no tuvieron necesidad de hacerlo. Lamentablemente algunos exiliados
no supieron controlar sus emociones, entender el terreno cubano y lo
hicieron por ellos. Me explico.

Ya se había logrado el importante paso de lograr la sanción moral del
régimen, pero las sanciones internacionales no son en el caso de Cuba
soluciones nacionales y la meta no es sólo lograr sanciones, sino –lo
más importante– soluciones. Pasamos rápidamente a la segunda fase, que
fue retar a las autoridades de Cuba a sentarnos entre cubanos en una
mesa nacional a discutir nuestros problemas. Aquel emplazamiento de los
contestarios cívicos a la dictadura desbarataba las tretas del régimen
que éramos dirigidos desde el exterior y que sólo exportábamos mentiras.
No era así. No éramos plattistas, no éramos mercenarios, ni excluyentes.
Queríamos –queremos y necesita Cuba– iniciar los cambios y
transformación entre todos los cubanos. La proyección nacionalista e
independiente de la disidencia cubana sacaba del paso a la policía
política del régimen. Esa no era –ni es– la imagen que ellos quieren
dar de nuestro movimiento prodemocrático. Sin embargo, no de mala
voluntad, sino por exceso de pasión no viable para soluciones cívicas y
modernas y por no poder superar algunos heridas personales en aras de
soluciones generales y sobre todo por no entender tácticas y estrategias
internas, en 1990 líderes exiliados salieron a descalificar públicamente
a los activistas dentro de Cuba.

Aquel suceso de un genuino y auténtico llamado a un diálogo nacional que
hizo el primer grupo disidente (Comité Cubano Pro Derechos Humanos) en
1990 –y que no se debe confundir con el diálogo que invitó, preparó y
tramó Fidel Castro en 1978 para salir de los miles de presos políticos
que habían cumplido sus largas condenas y que el régimen no quería tener
en las calles de Cuba– y varios años después cuando se propuso el
proyecto Varela y ahora lo que ha sucedido con la carta de los
disidentes al Congreso de Estados Unidos pidiendo el levantamiento de
algunas restricciones, demuestra –a todos en la oposición de la isla y
del exilio– nuestras deficiencias democráticas. En democracia es
saludable discrepar, dar un punto de vista diferente, pero no
descalificar o mandar a callar al otro porque piense distinto o proponga
una vía distinta a la nuestra. Cuando eso sucede estamos copiando los
métodos del régimen cubano.

¿Me agradó la carta enviada desde La Habana por los 74 al Congreso de
Estados Unidos? No. ¿La considero importante o decisiva para solucionar
nuestros graves problemas cubanos? No. Aunque es válida, considero que
esa primera misiva con tantas importantes firmas debió dedicarse a pedir
solidaridad y libertad económica, política, social y de movimiento para
sus nacionales y no para extranjeros. En Cuba es delito hasta que un
residente de las provincias orientales quiera ir a La Habana. Sin
embargo, el hecho de considerar inoportuna, forzada y no vital para los
problemas de Cuba esa gestión en estos momentos políticos que vive Cuba
no nos debe llevar nunca a descalificar al otro.

Ningún cubano debe sumisión a nadie por la posición política o económica
que tenga. Tampoco estar físicamente dentro de Cuba es poseer un cuño de
infalible. Todos los cubanos son importantes.

http://www.elnuevoherald.com/2010/06/25/751301/oscar-pena-todos-son-importantes.html

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