Cuba Derechos Humanos

Y ahora, ¿quién defenderá a Silvio Rodríguez?

Publicado el viernes, 04.02.10
Y ahora, ¿quién defenderá a Silvio Rodríguez?
By SARAH MORENO
smoreno@elnuevoherald.com

La caricatura aparecida el martes en la opinión gráfica del periódico
cubano Granma parece un ataque si no directo a Silvio Rodríguez, al
menos a lo que el gobierno cubano cree que este artista representó un
día como miembro de la Nueva Trova, y el contraste con lo que hoy es.
Tendenciosa como todo lo que publica “el órgano oficial del Partido
Comunista de Cuba'' –así reza el cintillo del periódico–, la
caricatura muestra a un trovador, medio calvo y entrado en años y
libras, que dice: “Sí, yo cantaba para los pobres de la tierra…'',
para inmediatamente, en otro “globito'', expresar: “Eso fue antes de
que ganara mucho dinero con la canción''.

Si la expresión tiene el sello del cinismo al que nos ha acostumbrado
Rodríguez con sus sumisas declaraciones a favor del gobierno a lo largo
de décadas, no deja de ser un ataque muy bajo al trovador (por cierto,
la caricatura no duró más de 24 horas en el site del diario). Aunque
ésta pueda reflejar una supuesta verdad –la de que Rodríguez ha amasado
una fortuna con sus discos y derechos de autor, la cual se rumora guarda
en bancos fuera del país– no deja de ponerlo en una posición complicada
y, si se quiere, peligrosa. No es ningún secreto que después de los
ataques de Granma vienen represalias mucho más serias, que pueden llegar
incluso al fusilamiento, como ocurrió en el caso de Ochoa y Tony de la
Guardia.

Aunque la comparación pueda ser muy dramática, y las declaraciones
hechas por Rodríguez sin duda muy tibias para la gravedad del momento
histórico que vive su país, no deja de verse como un tímido paso de
avance el que el trovador se atreva a incorporar alguna crítica a su
discurso oficialista. ¿Significa esto que vamos a sufrir desmayos en el
exilio cada vez que algún artista comprometido con el régimen diga algo
de esta naturaleza? No creo que el entusiasmo deba desbordarse porque
sin duda llegan tarde y en un tono demasiado bajo.

Por acá casi nos morimos de risa cuando Rodríguez mencionó que había que
analizar por qué los jóvenes se estaban marchando de la isla. El
comentario parecía referirse a una situación de última hora, cuando es
una realidad que incluso a él le había tocado de cerca. Durante muchos
años el trovador habrá tenido que lidiar con el dolor de su hija Violeta
por crecer separada de su madre, quien emigró a Estados Unidos por el
puente marítimo Mariel-Cayo Hueso.

Muchos nos preguntamos qué explicaciones le daba Rodríguez en privado a
su hija sobre los motivos del viaje de su madre a Miami (quien, por
cierto, dos décadas después regresó a La Habana, dejando bastante
sorprendidos a sus amigos). Esperamos que los argumentos de Rodríguez
hayan sido más sinceros y con más tino que los que ha estado dando
públicamente a lo largo de los años para justificar las acciones del
gobierno cubano.

Dicha, sin embargo, una pequeña parte de la culpa que pueda cargar el
trovador en la manera en que algunos artistas de la isla han decidido
silenciar la verdad de lo que ocurre en su país, propongo dar la
bienvenida a sus recientes declaraciones, y como debe hacer toda persona
defensora de las libertades, protegerlo de los ataques del gobierno
cuando sea necesario.

¿Se recrudecerán estos ataques? ¿Se tornarán más certeras las críticas
de Silvio? ¿Dejará de matizarlas con una condena al embargo o a los
supuestos “desmanes'' de la CIA? ¿Son estas declaraciones otro montaje
más del gobierno para dar un paso que en el exterior nos cuesta prever?
Eso nadie lo sabe, pero por aquí la suspicacia siempre nos ronda. A
manera de explicación parafraseo a Guillermo Cabrera Infante en una
carta al escritor chileno Jorge Edwards: “¿No hay delirio de
persecución allí donde la persecución es un delirio?'' Esta se queda
grabada en el ADN, aunque ya no se habite en la isla.

Pero, ¿por qué defender a Silvio, si entre sus “olvidos'' está el no
haber prestado su voz para dar una visión más realista de la verdadera
naturaleza del gobierno cubano a esos artistas extranjeros que tan tarde
como hoy siguen en romance con La Habana? Pues porque entre el joven que
cantaba Ojalá –“Ojalá se te acabe/ la mirada constante,/ la palabra
precisa,/ la sonrisa perfecta./ Ojalá pase algo que te borre de pronto:/
una luz cegadora,/ un disparo de nieve,/ ojalá por lo menos que me lleve
la muerte,/ para no verte tanto,/ para no verte siempre/ en todos los
segundos,/ en todas las visiones''– y el hombre que hoy responde con
cinismo hay quizás un buen tramo de censura e intimidación. Si Silvio
Rodríguez se calla y no hace más declaraciones, ya sabremos que el
oscuro “cartero'' llamó una vez más a su puerta. •

http://www.elnuevoherald.com/2010/04/01/v-fullstory/687633/y-ahora-quien-defendera-a-silvio.html

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