Cuba Derechos Humanos

Una provocación anunciada

Publicado el martes, 04.13.10
Una provocación anunciada
By PEDRO CORZO

La dictadura cubana siempre se ha nutrido de las crisis que genera, o
aquellas que por sus actuaciones provoca. El régimen no soporta una
gráfica plana, sin accidentes. Una de las características del gobierno
de La Habana es su agresividad. Los Castro no acostumbran a reaccionar
sino a provocar a enemigos y adversarios. Estar a la ofensiva les ha
sido altamente productivo, y no tienen por qué cambiar la estrategia.

Para las autoridades de la isla es fundamental una acción protagónica en
el ejercicio del gobierno, una constante irregularidad, un acontecer que
interrumpa la rutina para así evitar el acomodamiento o anquilosamiento
de los factores que sostienen la estructura de mando.

Las crisis atemorizan a la nomenclatura. Impide veleidades que agudicen
diferencias, y lo que sería nefasto, una fractura del poder que
conduciría inevitablemente al fin de lo que han construido por más de
cinco décadas y que ha beneficiado sólo a quienes detentan el poder.

Recordemos que en pleno proceso insurreccional el liderazgo de la
revolución seleccionó el contrario sobre el cual iba a desarrollar una
estrategia de sobrevivencia. Estados Unidos fue el elegido, pero se
aprecia a través de los años que no es el único. Todos los que no acaten
sus mandatos y rechacen sus felonías, son enemigos a los que hay que
destruir.

La muerte de Orlando Zapata Tamayo les ha robado la iniciativa y la
ofensiva. Políticos, intelectuales y medios informativos en un número
importante están actuando en contra de la dictadura. Las críticas son
serias, firmes y no cesan. Dirigentes políticos de relevancia
internacional, medios de prensa determinantes en la generación de la
opinión pública y gobiernos que se han balanceado entre la complicidad y
el silencio, han quebrado lanzas en su contra y demandan el fin de un
sistema que niega todos los derechos.

La impunidad se les acaba y es de esperar que contraataquen con todos
los medios que estimen conveniente. Tengamos presentes que el castrismo
no busca dejar fuera de combate al contrario, sino eliminarlo de una vez
por todas.

Un editorial del periódico Granma reseñaba: “Arman alharaca también
alrededor de las autodenominadas Damas de Blanco, quienes se prestan al
juego enemigo y se sustentan con dólares salpicados de sangre cubana,
cuya única sanción hasta hoy ha sido el repudio contundente y enérgico
de nuestro pueblo en las calles''. Sigue el editorial convocando a una
marcha para el primero de mayo donde “recibirán de nuestro pueblo y sus
trabajadores una contundente e inequívoca respuesta del apoyo a la
Revolución. Más de medio siglo de combate permanente ha enseñado a
nuestro pueblo que la vacilación es sinónimo de derrota''.

El castrismo está consciente de que no puede ceder un ápice, por lo que
advierte a sus opositores, y los que están en el poder, pero imaginan
distanciarse de la ortodoxia castrista, que está dispuesto a luchar y
pelear a como dé lugar por sus intereses. La violencia no es para la
dictadura un último recurso. Dosifican la violencia y pueden fingir que
es parte de la cólera de un pueblo enfurecido.

Por otra parte, el régimen sabe que la oposición interna y externa
cuenta con un amplio respaldo porque favorece un proceso pacífico hacia
la democracia, sus métodos se rigen por la no violencia y la lucha
cívica, a pesar de las agresiones de que son objetos.

Un acto violento de opositores o disidentes le restaría simpatía y el
apoyo con que cuentan, y provocar un acontecimiento así no es ajeno al
cuantioso arsenal de tácticas de confrontación de la dictadura. Sería el
pretexto ideal para una noche de San Bartolomé, como advirtiera el mismo
periódico Granma cuando el incendio autoprovocado en el círculo infantil
Le Van Than en La Habana, en mayo de 1980.

Aquellos fueron los días de la embajada del Perú y los del Mariel. El
país estaba sacudido. Fueron tiempos de crisis en los que cualquier cosa
podía ocurrir y un mensaje duro para los que pudieran querer pescar en
río revuelto era conveniente.

Hoy los días son más duros y si el maestro de los Castro, Adolfo Hitler,
justificó la agresión a Polonia, con el simulado ataque a la emisora de
Gliwitz, no es de dudar que sus aventajados discípulos generen una
acción en Cuba o en el exterior que desacredite la imagen y propuestas
de sus enemigos.

http://www.elnuevoherald.com/2010/04/13/695321/pedro-corzo-una-provocacion-anunciada.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Calendario
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for new servers. Thank you.
Buscar en sitios: