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LA GUERRA CONTRA LA CORRUPCIÓN DE LOS COMUNISTAS CUBANOS: ¿VERDAD O MENTIRA?

LA GUERRA CONTRA LA CORRUPCIÓN DE LOS COMUNISTAS CUBANOS: ¿VERDAD O MENTIRA?
2010-04-21.
Elías Amor, Economista ULC

(www.miscelaneasdecuba.net).- El Gobierno de Cuba ha iniciado una
auditoría en 742 empresas de la isla, el 20% del total, movilizando a
3.895 profesionales, técnicos y estudiantes para analizar el estado del
control de las entidades, su nivel de eficiencia y los eventuales
problemas que presenten. Y lo primero que hay que preguntarse es ¿por
qué? y ¿para qué? Respuestas parecen existir para las os cuestiones.

El por qué, se realiza en un momento económico muy complicado, en el que
todos los indicadores disponibles apuntan al desastre a corto plazo, y
además dominado por una acumulación, sin precedentes, de denuncias de
corrupción en numerosas instancias políticas e institucionales del país.
Además, la polémica abierta por la muerte de un empresario chileno
vinculado con uno de los casos ha hecho despertar la alarma.

El para qué es más difícil de evaluar, pero tampoco admite dudas. Hay
que rascar hasta el último centavo de la riqueza generada en el país. El
control se realiza para extraer de las empresas todo el valor generado
por su actividad y acentuar la presión asfixiante de un régimen
ineficiente y burocrático.

Entonces, el castrismo saca a pasear una de las figuras creadas por Raúl
Castro desde que llegó al poder en un intento de insuflar nuevos aires a
la obsoleta administración comunista. La Contraloría General fue creada
el año pasado para "fortalecer la legalidad y la institucionalidad en la
isla", según palabras textuales del mandatario comunista en alguno de
sus discursos recientes.

La Contraloría General de Cuba, algo así como una Intervención general
de la administración del Estado, durante un mes inspeccionará, sin
previo aviso, según señala la nota oficial de Granma, el funcionamiento
de 742 entidades de todos los sectores económicos, productivos y de
servicios.

Solo en Cuba es posible ver cómo un órgano encargado del control del
sector público, puede entrar en la actividad empresarial. Esta misión,
en los países de economía de mercado, la cumplen con mayor o menor éxito
las empresas de auditoría, cuyo objetivo es reflejar la realidad de las
cuentas económicas.

En Cuba, la función auditora de la actividad empresarial la realiza un
órgano de la administración del estado, como si se tratase de un
universo de funcionarios en el que no queda espacio para la actividad
privada mercantil. Además, esa labor de control financiero y de
legalidad va acompañada de un control represivo sobre la actividad de
las empresas, todas ellas propiedad del estado.

La mezcla de intereses políticos, institucionales, burocráticos,
empresariales y de partido en Cuba es de tal magnitud que nadie sabe muy
bien cómo aclararse. De ese modo, Gladys Bejarano, vicepresidenta del
Consejo de Estado, es a la vez, la contralora general, encargada de
ejecutar la "V Comprobación Nacional al Control Interno', como se
denomina a la auditoría.

Y aunque es cierto que el trabajo inspector se desarrolla en una
"muestra aleatoria' de empresas y no en centros de trabajo en los que se
hayan producido denuncias o indicios de irregularidades, hay varios
indicios de que las aguas bajan revueltas en el castrismo. Así, la
semana pasada Raúl Castro llamó a las instituciones a enfrentar el
delito con "mayor éxito y coordinación' y dijo que el Consejo de Estado
presta "atención priorizada' a los órganos de la Fiscalía, los
tribunales y a la Contraloría General.

Como si de una moderna caza de brujas se tratara, la corrupción ha
saltado a la agenda de preocupaciones de un régimen que sigue sin
mostrarse responsable de la muerte de Orlando Zapata y de la huelga de
hambre en la que se encuentran un buen número de presos políticos y
disidentes. Tal vez en un intento de cambiar el curso del estado de la
opinión pública, para desviar la atención de asuntos muy graves, el
régimen castrista ha alertado que, "sin un rechazo social a las
ilegalidades y a la corrupción, seguirán no pocos enriqueciéndose a
costa del sudor de la mayoría, actitud que ataca directamente a la
esencia del socialismo'.

Se puede ser más claro, pero es difícil ser más cínico. Inmerso en una
creciente campaña de corrupción interna, que tiene su origen en la
naturaleza perversa del sistema comunista que gobierna en la Isla
durante cinco décadas, la campaña de denuncia contra los delitos de
corrupción se ha extendido en los últimos días en varios medios del
país, así como entre intelectuales, como el académico cubano Esteban
Morales, quien afirmó que la corrupción en el Gobierno es "mucho más
peligrosa' que la disidencia y pone en peligro el futuro de la
Revolución. Alertas de este tipo no merecen comentario alguno.

Además, la denuncia de Morales coincidió con el escándalo de la muerte
en La Habana del empresario chileno Roberto Baudrand, gerente general de
la empresa mixta de Alimentos Río Zaza, quien tenía prohibido salir de
Cuba debido a la investigación abierta en esa firma por la Fiscalía
Nacional. Todavía está en la mente de muchos cubanos los ceses
fulminantes de Pèrez Roque y Lage, tras las imágenes de videos en los
que se burlaban de Fidel Castro. Economía, política, partido,
administración, burocracia… son demasiadas caras para una misma, y
pobre, moneda.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=27305

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