Cuba Derechos Humanos

Indignación en el muro

Indignación en el muro
Un artista cubano proyecta la imagen de Orlando Zapata sobre el
Consulado cubano en Barcelona

CATALINA SERRA – Barcelona – 09/04/2010

Lo hizo antes en Nueva York, sobre la fachada de la misión cubana ante
las Naciones Unidas, y ayer lo repitió sobre la del Consulado de Cuba en
Barcelona. Con un pequeño generador de obra, un ordenador y un
proyector, el artista cubano Geandy Pavón (Victoria de las Tunas, 1974)
hizo aparecer sobre los muros del céntrico edificio del paseo de Gràcia
el fantasmagórico rostro en blanco y negro de Orlando Zapata, el preso
cubano que falleció el pasado 23 de febrero tras una prolongada huelga
de hambre.

El proyecto Némesis, como lo ha bautizado, es una performance artística
que, por descontado, tiene una intencionada carga política. Pavón conoce
bien los mecanismos. Ayer estaba acompañado por el reducido grupo de
exiliados que le han dado apoyo logístico, pero su intención no es
convocar multitudes (entre otras cosas, dice, porque la acción no cuenta
con permisos), sino aprovechar el gancho mediático y simbólico de la
imagen. "Hacía algun tiempo que había empezado a trabajar con
proyecciones, pero hasta ahora no había tratado ningún tema cubano o
político", comentaba ayer Geandy Pavón, que tiene como referentes en
este proyecto a artistas de raíz conceptual como Jenny Holzer o Krysztof
Wodiczko. Con todo, su trayectoria artística está muy alejada de este
tipo de trabajos ya que su pintura es clásica, casi académica, con
bodegones y otros géneros históricos que revisa con pincelada certera.
"El mío es un arte autotélico, remite al propio arte", dice. "Todo él es
un estudio sobre el barroco y el fenómeno de la pintura en sí misma".

¿Qué le movió a cambiar de registro? "La indignación. Sabía que había
mucha gente en Cuba muriendo debido al sistema, pero nunca lo había
sentido tan cerca", explica. Y eso que se exilió a Nueva Jersey (Estados
Unidos) con su familia en 1996 gracias a que, tras mucho insistir,
pudieron demostrar que su padre había sido preso político. "Estuvo preso
18 años, pero nunca hubo juicio", aclara. "Salió gracias a una amnistía
de 1974 propiciada por intelectuales franceses. Mi padre había sido un
revolucionario e incluso fue responsable de seguridad del Che cuando
este era ministro de Justicia, pero después discrepó de Fidel y se
apuntó a los movimientos que luchaban contra el castrismo. Hay mucho
maniqueísmo en esto de Cuba y hay que tener claro que no todos los que
discrepan son reaccionarios derechistas; al contrario, mi viejo aún se
considera un revolucionario antiimperialista".

Pese a su historia familiar, explica que, como otros jóvenes cubanos, lo
único que quería era escapar y hacer su vida. "Pensaba que podías vivir
y hacer arte sin que todo esto te afectara, pero no es así. Desearía que
ser cubano fuera como ser sueco, pero lo ontológico en el ser cubano es
mucho más complejo, tienes que explicarte siempre, decir si eres del
interior o del exilio, implica un posicionamiento ideológico". Con todo,
pese a que cree que el Gobierno cubano también dejará morir de hambre al
opositor Guillermo Fariñas -"que no pide un cambio de regimen sino solo
que dejen salir para curarse a 26 presos de conciencia que están muy
enfermos"-, está convencido de que hay salida. "Algo está cambiando. Por
primera vez en 50 años el castrismo está dejando de estar de moda. Se ha
pasado del mito literario a la realidad de una dictadura en la que hay
disidentes que piensan diferente. Esto les desborda".

Su proyecto, dice, molesta al Gobierno cubano porque "a nivel de imagen
les perjudica más que una bomba, es terrorismo blanco. Nunca se les
había atacado tan directamente desde el arte".

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Indignacion/muro/elpepuesp/20100409elpepucul_3/Tes

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