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EL DEBATE SOBRE LA AGRICULTURA EN CUBA: COMUNISTAS O DEFENSORES DE LA LIBERTAD ECONÓMICA

EL DEBATE SOBRE LA AGRICULTURA EN CUBA: COMUNISTAS O DEFENSORES DE LA
LIBERTAD ECONÓMICA
2010-04-20.
Elías Amor, Economista

(www.miscelaneasdecuba.net).- Este pasado fin de semana se ha celebrado
el Pleno del Comité Provincial de la ANAP en Camagüey, previo al X
Congreso de la organización campesina que, como cabía esperar, contó con
la presencia, de Ulises Rosales del Toro, miembro del Buró Político del
Partido, vicepresidente del Consejo de Ministros y titular de la
Agricultura.

Nadie pone en duda, a estas alturas de la historia, que Cuba necesita
una agricultura fuerte, lo mismo que también precisa cuanto antes una
industria fuerte, y un sector de la distribución comercial fuerte, y un
sector construcción fuerte, y toda una nueva infraestructura productiva
fuerte y competitiva. En eso podemos estar de acuerdo con el mensaje de
las autoridades castristas.

Pero, Rosales del Toro no tiene ni idea de cómo conseguir este objetivo
y, lejos de ir en la dirección correcta, se empeña en volver a las
consignas revolucionarias, a la arenga y la algarada, al reclamo al
partido único, como si esa fuera la solución a los muchos, y muy
complejos, problemas de la economía. Y ese discurso de trinchera, ya
empieza a aburrir a mucha gente.

Las autoridades siguen sin hablar claro e ir directamente al núcleo del
problema. Hasta un representante de la cúpula del poder, como Machado
Ventura, no pudo ir más lejos al decir, "para cumplir tan importante
encomienda -en referencia a la necesidad de una agricultura fuerte- es
preciso cambiar muchas concepciones trilladas y librarse de
justificaciones de todo tipo, pues el problema de la autosuficiencia
alimentaria no es un asunto coyuntural, sino altamente estratégico."

¿Concepciones trilladas, justificaciones de todo tipo? ¿De qué estamos
hablando? ¿Pero puede el castrismo garantizar la autosuficiencia
alimentaria en las condiciones actuales?
Sinceramente, no sé cuándo se van a dar cuenta de que para que la
economía cubana funcione, y la agricultura lo haga mejor, hay que
eliminar de la circulación a tanto dirigente mediocre del partido único,
a tanto representante de la ideología comunista, que es el peor enemigo
de la economía cubana.

Y si no miren lo que dice Julio César Rodríguez, máximo dirigente del
partido en Camagüey, empeñado en que "el compromiso de nuestros
campesinos es producir con valores, principios, limpieza y honradez. Es
esta la manera más efectiva de interpretar a Raúl: convertir cada palmo
de tierra en un bastión revolucionario y productivo." No, Rodríguez, o
quienquiera que seas. Raúl no va a resolver ningún problema de la
economía cubana y mucho menos convirtiéndola en "bastión productivo
alguno" y de las tonterías revolucionarias esas que tanto os confunden.

Créanme, no hay otra forma: libertad económica y propiedad privada. El
resto son monsergas, como esas empresas "socialistas regentadas por el
MINFAR" que se empeñan en aportar la experiencia cuartelera a la gestión
de las actividades económicas.
La pregunta es ¿Por dónde empezar? Las autoridades confían en el
creciente papel del movimiento cooperativo-campesino, la ANAP, pero
"mantienen reservas por explotar en la diversificación agropecuaria, los
rendimientos agrícolas, el uso intensivo de la tierra y el empleo
racional de los recursos humanos". ¿Cómo pretenden que el sector
cooperativo les resuelva los problemas si no les dejan llegar hasta el
límite real de sus posibilidades y no hacen otra cosa que controlar,
limitar y poner trabas a las cooperativas?

Este fin de semana pasado el Pleno de la ANAP mostró su capacidad y
éxitos productivos en la producción de leche, arroz, carne de cerdo y
vacuna, en diversas cooperativas, entre las que destacan la Niceto
Pérez, la Abel Santamaría, la José Antonio Echeverría, la Manuel Ascunce
y la Mártires de Cascorro. Empresas con capacidad, recursos, medios y
personal capaz de salir adelante si las condiciones del entorno, el
sistema económico y el régimen de propiedad imperante, facilitase su
despliegue.

La cuestión no es entregar 200.000 hectáreas de tierras ociosas a 15.200
camagüeyanos, para ponerlas a producir gradualmente, especializadas, en
lo fundamental, en la ganadería, los cultivos varios y el arroz. La
cuestión es que el agricultor pueda funcionar libremente, vender,
asociarse, contratar insumos, invertir, asociarse con otros, emprender
por su cuenta, sin la presión del bastión revolucionario.

Los agricultores saben mejor que los compañeros del partido lo que
necesitan para salir adelante. Escúchenles. Miren con qué inteligencia,
Héctor Martínez González, presidente de la CCS Abel Santamaría— sabe
cómo cumplir los compromisos contraídos sin necesidad de arengas
revolucionarias. Textualmente dice "en el caso de los ganaderos, es hora
ya de dejar de depender del barco cargado de norgol y sembrar, de una
vez, alimentos para los animales, que sí está a nuestro alcance" en
clara referencia a la dependencia de las importaciones que limita la
capacidad de crecimiento de la economía cubana a todos los niveles.

Orlando Lugo Fonte, Presidente de la ANAP que debe conocer mejor que los
dirigentes del partido la idiosincrasia del campo cubano, no sólo sabe
que extender las "buenas prácticas" a todas las unidades productivas,
llevarlas a cada campesino para que, en lugar de casos aislados, sean
patrimonio del sector, se generalicen por doquier y crezca el aporte de
alimentos a la canasta familiar, es una buena apuesta. Pero Lugo,
insisto, seamos claros de una vez y digamos cuáles son esas buenas
prácticas.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=27277

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