Cuba Derechos Humanos

Carta al cardenal Ortega

Publicado el miércoles, 04.21.10
Carta al cardenal Ortega
By JOSE AZEL

Eminencia Cardenal Jaime Lucas Ortega: Todos estamos de acuerdo en que
Cuba se encuentra en una crisis donde se necesitan cambios de carácter
urgente y que el sentimiento de que el cambio es necesario se ha
convertido en un consenso nacional. Pero insistir que el gobierno
respete las libertades individuales y los derechos humanos no es, como
usted afirma, “comenzar por el final''.

La Cuba de hoy puede ser descrita como “un país imposible'', con
estructuras económicas y sociopolíticas insostenibles, en el que para la
mayoría de los cubanos, el trabajo ha dejado de ser la fuente principal
de sus ingresos. Como usted sabe, los cubanos, imposibilitados de vivir
del resultado de sus legítimos trabajos, han desarrollado una ética, que
lo justifica todo. Esta es una manera de vivir con la incoherencia de la
vida en Cuba, donde para escapar de un futuro absurdo sin posibilidades,
la sociedad civil ha cometido una especie de suicidio filosófico y
ético. Estos son elementos que, estoy seguro, le preocupan a usted
profundamente.

Pero la salida a la problemática cubana no radica solamente en combatir
las deplorables condiciones económicas. Las potencialidades de Cuba como
nación dependerán más de las libertades individuales y la autonomía
personal que de un determinado conjunto de reformas económicas. Como
Santo Tomás de Aquino nos enseñó: “La mayor manifestación de la vida
consiste en esto: que un ser humano gobierne sus propias acciones''.

Los derechos políticos y libertades civiles no son, como sugieren sus
declaraciones, lujos superfluos para ser añadidos al fin de un programa
de reformas económicas. Ellos son la esencia misma del progreso que le
otorga a una ciudadanía el poder para corregir errores, expresar
descontento, y provocar cambios en el liderazgo de la nación. Insistir
en derechos políticos y libertades civiles no es, Su Eminencia,
“comenzar por el final''. Cualquier esfuerzo reformista que pretenda
dejar a la sociedad civil inarticulada e incapaz de responsabilizar a
sus funcionarios está ignorando que una sociedad moderna no puede
funcionar en el mejor interés de los ciudadanos sin un sistema eficaz de
controles y equilibrios.

La libertad, como Juan Pablo II señaló, consiste en tener el derecho de
hacer lo que debemos. Y así, la libertad debe ser el primer paso para el
cambio real y efectivo, que coincidimos los cubanos quieren porque es
una condición necesaria para revertir la apatía política. La libertad,
se destaca a la vez como un medio y un fin. La reconstrucción
espiritual, sociopolítica y económica de la nación cubana no puede tener
lugar en un ambiente totalitario, no puede tener lugar sin restaurar las
libertades civiles y derechos políticos que permitan la práctica de la
tolerancia heroica y sabiduría política.

Como usted señala, el cambio es necesario rápidamente. El Papa Juan
Pablo II también nos enseñó que “la experiencia histórica de los países
socialistas ha demostrado tristemente que el colectivismo no acaba con
la alienación, sino que la aumenta, añadiéndole una falta de necesidades
básicas y eficiencia económica''. Para tener éxito, el proceso de
reforma cubano deberá ser de base amplia, completo y llevado a cabo
rápidamente. Tiene que tener como base una filosofía que faculte el
sentimiento ciudadano para recuperar las energías individuales e iniciar
la restauración de la responsabilidad individual sobre el colectivismo
asocial y las ineficiencias que Juan Pablo II señaló. Por otra parte, Su
Eminencia, las libertades individuales y el empoderamiento ciudadano no
se deben descartar con la indiferencia con la que usted aparentemente lo
hace al insistir en que deben ser considerados como meta final. Las
libertades individuales son esenciales para vivir vidas dignas y plenas.
Son fundamentales para otorgar dignidad a la existencia humana.

Los cambios económicos aislados que usted parece preferir, no se enfocan
en las libertades individuales y el empoderamiento ciudadano, y
condenarían a la sociedad cubana a vivir una existencia provisional de
límite desconocido. Esta es una condición que lastima el espíritu humano
y no promueve el desarrollo de valores espirituales o sociopolíticos. Su
Eminencia, el cambio exitoso de que usted habla requiere,
necesariamente, una visión convincente de esperanza para todos los
cubanos; una realización irrefutable de una de las enseñanzas de la
Iglesia: que la vida siempre puede recuperar su significado a pesar de
sus aspectos trágicos. Requiere una visualización del futuro que no
equipare la dignidad de una sociedad con sus ganancias económicas, o
como el Señor nos ha enseñado, que “no sólo de pan vive el hombre''.

Analista investigador del Instituto de Estudios Cubanos y
Cubano-Americanos de la Universidad de Miami.

http://www.elnuevoherald.com/2010/04/21/701134/jose-azel-carta-al-cardenal-ortega.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Calendario
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for new servers. Thank you.
Buscar en sitios: