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NUEVOS RETOS 20 AÑOS DESPUÉS DEL DERRUMBE DEL MURO DE BERLÍN

NUEVOS RETOS 20 AÑOS DESPUÉS DEL DERRUMBE DEL MURO DE BERLÍN
2009-11-06.
Elías Amor, Economista ULC

(www.miscelaneasdecuba.net).- El derrumbe del muro de Berlín por los
habitantes de la zona este de esa ciudad hace 20 años es uno de los
acontecimientos más importantes de nuestra historia. La desaparición del
Pacto de Varsovia, el denominado telón de acero, y la extinción de la
URSS, son otros hitos similares que han marcado, en positivo, nuestro
tiempo.

La división de la gran capital de los alemanes se convirtió durante
décadas, en una dolorosa fractura para todos los europeos, en una
agresión permanente a los derechos humanos y en un ejemplo de las
consecuencias devastadoras de la "guerra fría", cuyo final coincidió
precisamente con el derrumbe del muro por ciudadanos pacíficos que lo
único que deseaban era poder viajar libremente y disfrutar las mismas
condiciones de vida que sus vecinos del oeste.

Dos décadas desde entonces quizás no sean, todavía, tiempo suficiente
para evaluar las consecuencias del atropello que la ocupación soviética
comunista produjo sobre los berlineses, los alemanes y, en general,
todos los europeos.

Sin embargo, desde la caída del muro, la Unión Europea, el gran proyecto
inspirado a finales de los años 50 para convertir al continente en un
espacio de defensa de las libertades y derechos, enterrando siglos de
enfrentamientos y conflictos, ha experimentado avances muy
significativos, tanto cuantitativos como cualitativos. De crecer sólo
hacia el Oeste, Europa, la Unión, es ahora una vibrante realidad que
tiene en los antiguos países del Este, los que estaban sometidos a las
dictaduras del telón de acero, los defensores más acérrimos.

La caída del muro de Berlín hizo evidente, ante los ojos de la opinión
pública mundial, lo que décadas de intransigencia, oscuridad e
incompetencia habían convertido al modelo comunista inspirado por la
URSS de Lenin o Stalin. Los trabajadores de los países occidentales
quedaron realmente sorprendidos al comprobar que otros, como ellos,
huían de regímenes corruptos y anclados en el ostracismo y la
gerontocracia, incapaces de dar respuesta a las necesidades y, por qué
no, a las exigencias de sociedades que deseaban mejorar sus condiciones
de vida.

Desde mediados de los años 80 del siglo pasado, el modelo de
organización comunista soviético ya no podía hacer frente a los retos
tecnológicos y de productividad de Occidente, encabezado por los Estados
Unidos. Las cifras estadísticas manipuladas durante décadas por una
cruel propaganda, no impedían observar que los países ocultos tras el
muro de la vergüenza, apenas tenían capacidad para satisfacer las
necesidades de sus poblaciones, se encontraban muy atrasados
tecnológicamente para los estándares de la época, y sólo podían cimentar
su poder sobre la base de la delación, la represión y el castigo.

La política generaba una atmósfera asfixiante, en la que el partido
único, el sindicato único, la ideología única impedían a las personas
desarrollar todas sus potencialidades, aumentando su insatisfacción con
la vida y generando como única aspiración, la huida, escapar hacia
cualquier otro país occidental en el que poder desarrollar sus vidas con
nuevas esperanzas.

Aquellos que se arriesgaban a escapar, podían morir en el intento. El
muro tuvo un terrible balance de asesinatos y crímenes cuya
responsabilidad recaía directamente sobre la cúpula dirigente comunista
de Honecker, e incluso aquellos que evitaban la muerte, eran condenados
al ostracismo, a penalidades en los gulags descritos por Solzenitzin, o
a sufrir largas penas de prisión política, sin opciones a defensa legítima.

La caída del muro de Berlín tiró por los suelos toda esa ideología
absurda, que convertía a los seres humanos en inhumanos, y negaba
cualquier opción a ejercer la libertad de pensamiento, expresión,
actividad económica, culto o credo, familia, ilusiones, esperanzas,
deseos. Todo, absolutamente todo, sacrificado a expensas de un futuro
que nunca llegaba, que sería siempre mucho mejor, pero la realidad del
sistema económico era que las cosas cada vez serían peores.

Han transcurrido 20 años desde que el muro de Berlín fue derribado por
los ciudadanos del este. Una generación se abre camino para borrar las
huellas del pasado. Sin embargo, malo es no querer recordar y olvidar el
daño que se puede hacer por quienes han equivocado sus opciones hacia
los seres humanos.

Los demócratas podemos sentirnos orgullosos de haber ganado esa batalla,
pero debemos mantenernos siempre atentos, ya no sólo para que regresen
los fantasmas del pasado, cosa bastante improbable a la vista de lo que
representan y lo que aportan al debate político. Sino para tener
argumentos nuevos para afrontar los retos del futuro que se presentan
ciertamente complejos.

Nuevos muros de Berlín a derribar por los sometidos, por los que padecen
persecución religiosa, cultura, social, terrorismo. Por los que son
incapaces de entender que solo la democracia, la libertad y los derechos
humanos son lo que permiten a una sociedad avanzar y superar las cadenas
del atraso.

NUEVOS RETOS 20 AÑOS DESPUÉS DEL DERRUMBE DEL MURO DE BERLÍN –
Misceláneas de Cuba (6 November 2009)
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=24093

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