Cuba Derechos Humanos

LAS QUEJAS: UN INVENTO DEL PROYECTO SOCIALISTA

LAS QUEJAS: UN INVENTO DEL PROYECTO SOCIALISTA
2009-11-05.
Dr. Sinué Escolarte, Periodista Independiente

(www.miscelaneasdecuba.net).- La Habana, Cuba.- Me pregunto si en los
países de economía libre y abierta, se utilizan por falta de calidad en
los productos y el maltrato en los servicios, las famosas quejas para lo
cual en Cuba se han creado diversas vías como: reclamación directa al
funcionario estatal correspondiente; departamentos de atención a la
población; libro de quejas y sugerencias o, la oficina de protección al
consumidor.

A pesar de la presencia de estas entidades y otras formadas al efecto
con sus correspondientes medidas a tomar, medio siglo después de ser el
pueblo el dueño de todo, se acrecientan por día los malos tratos, la
indolencia, la negligencia y pierde calidad progresiva si algún día la
tuvo, lo que se oferta para posesión, uso y disfrute, demostrando que la
única dueña que no protege lo suyo, es la muchedumbre.

La televisión en el programa Buenos Días proyecta en este instante, una
periodista entrevistando a la multitud, a diversos empleados
gastronómicos y tenderos, mientras una dirigente responde absurdas
interrogantes.

Las sugerencias resultan infantiles, las mismas de siempre a través de
las cuales nunca han aparecido ni se han concretado mejorías. Lo que
posiblemente cambie es quienes las escuchan por primera vez, pudiendo
parecerles nuevas, esperanzadoras y eficaces.

Es evidente y está probado que la pobreza genera desvalores, por eso, es
eliminándola como se pueden modificar conductas. La calidad depende de
que se cumplan las normas establecidas, con materia prima optima, la
mano e inteligencia del hombre motivadas por su remuneración, la
comparación, la diversidad y la competencia, para hacerlo cada vez mejor.

La pobreza está garantizada cuando la economía no es abierta y
globalizada. Solo la compra-venta devuelve dinero. Si no hay dinero por
que no hay venta, con lo poco que se tiene, se asume lo más barato
generalmente en detrimento de la calidad, que en el caso de ir dirigida
a subsidiar a 11 millones, será menor cada vez.

Con materia prima escasa, pésima, la mano y la mente del hombre
desestimuladas por su bajísimo salario, sin competencia, el resultado
final tiene que ser malo, unido al robo obligado que descompleta la
norma, para compensar el esfuerzo que hace el obrero y los altos precios
del mercado.

Significa que por el camino de la igualdad, el colectivismo, el
populismo y la economía de estado, no se encuentra el bienestar que en
mucho depende de la calidad de vida, que incluye: calidad en el trato,
el producto y los servicios.

Al escasear crónicamente la oferta, en Cuba el consumidor no es lo más
importante, sino el ofertador, que posee lo preciado, pudiendo con su
tenencia especular. Por eso maltrata. El burocratismo creciente típico
en las economías planificadas, obstruye las gestiones hasta paralizarlas
y los necesitados, los menos importantes, pagan las consecuencias del
desinterés laboral desmotivado del funcionario publico mal pagado, con
carga de exigencia, que sabe que es él, el de mayor valor y para
compensar su pobre sueldo, hay que "tocarlo".

Al no haber respuesta a los señalamientos por imposibles (ahí están
enterradas en el olvido las más de un millón doscientas mil recogidas
por orden del presidente, o las peticiones del estudiante de la UCI), la
moral social se ve agredida, se siente burlada y responde buscando
salidas a la indiferencia, o la postergación de compromisos que nunca se
concretan porque no existen.

Se impone el desvío de recursos, el auto robo, las perdidas por
irresponsabilidad, desarrollándose la corrupción masiva. La queja
tranquilizadora pierde la poca razón de ser que tenia para el afectado,
quedando relegada a un plano infinito por incapaz. La solución que se
desprende, la única a la que son arrastrados, es, yo te robo y tu me
robas. El robo en cadena proporciona el equilibrio.

Con el acortamiento de los presupuestos y deudas sin pagar dentro y
fuera del país, hay menos robo pues con mínima importación, queda poco
que sustraer. Ha caído el mercado negro que salvador de los desposeídos
era una vía de escape.

A la fuerza bajan los subsidios y la papa de 40 centavos la libra por la
libreta ascendió, a un peso por la libre, con la inseguridad histórica
en la producción y la incertidumbre de si se mantendrá en las tarimas.
El chicharo aumentó a tres cincuenta la libra, para ir desmantelando la
insostenible libreta sin variaciones en los salarios. Con la apertura
congelada, mantener el incapaz protocolo socialista es ya imposible, el
colapso es inminente.

Ninguno de los entrevistados respondió algo parecido a este análisis,
lejano para los pensamientos del gentío cubano, manejados emocionalmente
por el régimen y su propaganda política continua. Todos opinan que se
puede cambiar el panorama si se pone empeño, se trabaja duro y se gana
en conciencia. La culpa cae en ellos mismos por vagos e incapaces. Es
absurdo. Así funciona el abarcador trabajo ideológico que aplica el régimen.

Tendrían que reconocer pero está prohibido, es peligroso, que si se
instituyera el propietario, los salarios a los obreros serian
proporcionales a la entrada e inversiones del dueño y trabajarían
contentos. Aquel vigila su negocio expulsando al que le roba, al
negligente o irresponsable que afecta su bolsillo. Invierte en materia
prima de primera para que el producto gane mayor demanda.

Con el incremento en la venta y la solvencia, adquiere materiales a
precios más bajos y aumenta la producción abaratándola, entra en
competencia y mejora lo que fabrica para beneplácito, uso y disfrute del
que lo adquiere.

El consumidor, obteniendo mayores ganancias que repercuten en el
asalariado. No es necesario el robo, aumenta considerablemente la
calidad y disminuye el costo, el trabajador tiene perspectivas, el
consumidor bienestar y las quejas no existen.

En los servicios, el propietario observa al dependiente y previene para
evitar el mal trato, tanto en el interactuar, como en la calidad de lo
que ofrece con el cumplimiento de la norma. El empleado tiene el salario
que le conviene con las variaciones favorables de acuerdo con las
ganancias y la posibilidad de una propina productiva, acorde al valor de
su única moneda. Trabaja gustoso y es libre de cambiar de empleo, por
tanto, no existe, son mínimas o bloqueadas a tiempo, ese invento
justificador explotado en el proyecto socialista, las quejas.

LAS QUEJAS: UN INVENTO DEL PROYECTO SOCIALISTA – Misceláneas de Cuba (5
November 2009)
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=24064

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