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La culpa fue de Marx

Publicado el domingo, 11.08.09
La culpa fue de Marx
By CARLOS ALBERTO MONTANER

Hace 20 años, los escombros del muro de Berlín cayeron estrepitosamente
sobre el marxismo y lo pulverizaron. Algo que, paradójicamente, confirmó
la opinión de Marx sobre las teorías, tal y como lo explicó en sus Tesis
sobre Feuerbach: “Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar
la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su
pensamiento''.

El marxismo, sencillamente, no resistió el enfrentamiento con la
realidad. Prometía el paraíso en la tierra y parió veinte dictaduras
espantosas. Dejó cien millones de muertos en el camino. Empobreció a
medio planeta. Retardó el progreso científico y técnico de numerosos
pueblos y, tal vez lo peor de todo, envileció a varias generaciones de
personas obligadas a mentir y a celebrar un régimen al que detestaban
profundamente.

Cuando Marx murió, su discípulo, compañero y amigo Federico Engels –tan
amigo que hasta reconoció como suyo un hijo de Marx concebido por la
criada de la casa– describió los dos “grandes aportes'' del pensador
alemán: el materialismo histórico y la plusvalía. ¿En qué consistían?

El materialismo histórico (una hipótesis ridícula que ignoraba la
inmensa complejidad de la naturaleza humana) postulaba que la religión,
el sistema político, las instituciones de derecho, la moral, el arte,
etc. constituían la “superestructura'' generada por los intereses de la
clase dirigente que controlaba la “infraestructura'', es decir, los
medios de producción. De acuerdo con Marx y Engels, al desaparecer la
propiedad privada y obtener los trabajadores el control del aparato
productivo, cambiaría radicalmente la superestructura.

En cuanto a la plusvalía, se trataba de un error surgido de la teoría
del valor de los economistas clásicos Adam Smith y David Ricardo: Marx
creía que el valor de la producción dependía del trabajo humano que se
le incorporaba, de manera que el capitalista se enriquecía apropiándose
de la diferencia entre el precio de venta y los costos reales de los
bienes o servicios producidos. Esa era la plusvalía. Un par de años
antes de su muerte (1883), un joven economista austriaco, Eugen von
Bohm-Bawerk, le demostró sus errores y, de paso, señaló las
contradicciones sobre este tema que existían entre el tomo primero y
tercero de El capital.

¿Por qué estos dos disparates intelectuales generaron una catástrofe tan
gigantesca como las dictaduras comunistas? En primer término, porque
para poder desmontar el Estado burgués y rehacer las relaciones de
propiedad de acuerdo con la utopía que había diseñado, Marx prescribió,
y sus discípulos le hicieron caso, una etapa dictatorial dirigida por el
proletariado. Es decir, se acogió a una ética de fines capaz de
justificar cualquier monstruosidad siempre y cuando condujera a los
seres humanos en la dirección de la felicidad y el progreso que él les
señalaba. Luego, Lenin y otros comunistas especialmente crueles crearon
un método de control social por medio de la represión policiaca que
resultó imbatible. Una vez construida la jaula, era muy difícil evadirse.

¿Por qué, en definitiva, se hundió el comunismo? Fundamentalmente, por
la desmoralización de la clase dirigente ante el fracaso material y
espiritual del marxismo-leninismo. Los comunistas no podían ignorar la
comparación entre las dos Alemania o las dos Corea. Veían con envidia
cómo todos los hallazgos científicos y técnicos se producían en las
democracias occidentales dotadas de economías capitalistas. Habían
comprobado hasta la saciedad que Marx estaba equivocado en el plano
teórico, y que la puesta en práctica de sus ideas había conducido
inútilmente al matadero a millones de seres humanos y al estancamiento y
la pobreza a las sociedades que lo habían intentado.

Ante esa situación, comenzaron las reformas, pero el marxismo no era
reformable. La arrogante pretensión de Marx de haber descubierto las
leyes por las que se rigen la historia y el desarrollo económico, era
una superchería hueca que no podía corregirse. Había que desecharla. Su
tesis de la plusvalía, y en definitiva su incapacidad para entender el
concepto del valor subjetivo, tampoco podía modificarse. Era como creer
que la tierra es plana. Estaba equivocado. Punto.

l periodo provisional de la dictadura del proletariado, dirigida por la
vanguardia comunista, se había convertido en una pesadilla permanente.
No era una fase, sino una meta repugnante administrada por el aparato de
seguridad. Por eso, cuando trataron de arreglar el sistema, el edificio
se desplomó. Se había construido sobre cimientos falsos. Sólo quedan un
par de antiguallas de aquella época (Cuba y Corea del Norte) tercamente
empeñadas en el error, pero es sólo cuestión de tiempo. En esos países
tampoco la clase dirigente cree una sola palabra del discurso oficial.

www.firmaspress.com

CARLOS ALBERTO MONTANER: La culpa fue de Marx – Opinión –
ElNuevoHerald.com (8 November 2009)
http://www.elnuevoherald.com/opinion/v-fullstory/story/583367.html

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