Cuba Derechos Humanos

Un `ratico’ de alegría para el pueblo cubano

Publicado el jueves, 09.03.09
Un `ratico' de alegría para el pueblo cubano

¿Por qué un sector del exilio ha tenido por décadas la extraña fijación
de sentirse responsable de regir el destino de los habitantes de la
isla? ¿Por qué esta rara consigna de oponerse a todo tipo de contacto
entre cubanos de aquí y de allá, y tratar de impedir que artistas
extranjeros actúen en la isla o la visiten?

Si el exilio ha sufrido durante cinco décadas las dramáticas
experiencias relacionadas a la condición de desterrado, no es menos
cierto que el pueblo cubano ha sufrido muchísimo más porque ha estado
sujeto a privaciones, injusticias, aislamiento y falta de libertades.
Hasta ahora, en 50 años, el aislamiento ni el embargo norteamericano han
logrado un mínimo cambio en la situación cubana.

La presentación en la isla de un artista popular de cualquier
nacionalidad es motivo de entusiasmo para el pueblo. Por eso resulta
incongruente que el anunciado concierto de Juanes en La Habana, señalado
para el 20 de este mes, provoque disgusto, indignación y hasta acciones
violentas, en ciertos sectores del exilio miamense.

Está claro que el cantautor colombiano residente en Miami quiere
realizar un encuentro con el pueblo y no con el gobierno, con la
intención de incidir por unas horas en el panorama de los habitantes de
un país cerrado al mundo. Juanes ha declarado que su mensaje será de
“paz, humanidad y tolerancia'' y carecerá de consignas políticas.

Es indudable, que, por más que el autor de La vida es un ratico y La
camisa negra trate de despolitizar el evento, todo lo que tiene que ver
con Cuba se convierte en un hecho político que roza las aristas del
exilio y del sistema de la isla. Pero eso no quiere decir que todo el
que visita o actúa allí apoya al sistema cubano. Ni Juanes, ni sus
acompañantes, hasta ahora Miguel Bosé y Olga Tañón, son comunistas.
Tampoco tienen que ser simpatizantes del gobierno cubano los integrantes
de la Orquesta Filarmónica de Nueva York, que acaba de presentarse en La
Habana.

Seguramente el concierto abrirá una puerta para brindar un “ratico'' de
alegría al pueblo cubano, que bien lo merece.

Algunos detractores del proyecto lo ven como expresión de solidaridad
con el gobierno y no como un gesto generoso a un pueblo necesitado de
distracción, y objetan desde el nombre del concierto hasta el lugar
donde se celebrará.

Vamos por partes: el nombre de los conciertos que inició Juanes el año
pasado con la intención de celebrarlos en lugares clave que necesitan
atención mundial, es Conciertos por la Paz. El primero se dio, junto a
artistas internacionales de renombre, en la frontera entre Colombia y
Venezuela, en un momento de gran tensión entre esos dos países. “No se
puede dar un concierto por la paz en Cuba porque allí no hay paz'', han
dicho los opositores del concierto. Bien, si no hay paz, entonces viene
bien que sea en pro de la paz. ¿Por qué un concierto por la paz tendría
que favorecer al gobierno cubano?

La Plaza de la Revolución, con capacidad para 500,000 espectadores, se
cuestiona por ser el sitio donde se celebran manifestaciones
gubernamentales, pero también es el mismísimo lugar donde, hace unos
años, el Papa Juan Pablo II se dirigió al pueblo cubano, no a una élite,
y nadie objetó su presencia en esa plaza.

Hemos escuchado en estos días todo tipo de conjeturas, y hasta artistas
que trabajaron por años en la Cuba socialista han pedido a Juanes que,
desde el escenario, pida libertad para los presos políticos, cuando
jamás ellos abrieron la boca para hacer lo que piden al colombiano. ¿Qué
lógica tiene que un artista que ha obtenido permiso para actuar en Cuba
vaya a gritar consignas antigubernamentales?

Pero lo más dañino para todos nosotros es la reacción belicosa del
lastimoso elenco que suele escupir, amenazar y destruir al son de
consignas trasnochadas, el mismo grupito de cuatro gatos que el otro día
rompió a mandarriazos discos de Juanes y quemó la camisa negra en plena
Pequeña Habana. Tienen que ser estos actos de barbarie los que provocan
expresiones como la del cantante español Víctor Manuel, quien se refirió
a “la gusanera de Miami'' de manera irrespetuosa. Esto prueba el
desconocimiento sobre el exilio que existe fuera de esta región.

Demos un voto de confianza a estos artistas, no nos adelantemos a
juzgar. Juanes preguntó a Abel Prieto si se les permitiría mencionar la
palabra libertad en el concierto y éste le dijo que sí. El texto de una
buena canción que hable de libertad es más poderoso que las consignas
políticas, y sabemos que tanto Juanes como Bosé tienen este tema en su
repertorio.

Los tiempos cambian, hay que buscar formas nuevas de lidiar con el caso
cubano, formas que indiquen raciocinio, humanidad y amor. Lo más
indicado sería, por nuestros hermanos de la otra orilla, desear éxito a
este concierto y esperar el resultado. •

nniurkaa@aol.com

Un `ratico' de alegría para el pueblo cubano – Norma Niurka – El Nuevo
Herald (3 September 2009)
http://www.elnuevoherald.com/entretenimiento/norma-niurka/v-fullstory/story/533583.html

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