Cuba Derechos Humanos

Freno al absolutismo del siglo XXI

Publicado el martes, 09.08.09
Freno al absolutismo del siglo XXI
By OSCAR PEÑA

Sacar al presidente Manuel Zelaya de Honduras fue un grave error. Se
contaba con una base legal y apoyo de todos los poderes constitucionales
de la nación hondureña y del propio partido de Zelaya para enjuiciarlo
como en una oportunidad proyectó hacer Estados Unidos con el presidente
Richard Nixon, obligándolo a renunciar. Las autoridades hondureñas
encabezadas por Roberto Micheletti no se pueden comparar con Augusto
Pinochet y su criminal acción. Es todo lo contrario. En Honduras se
agotaron públicamente todos los mecanismos establecidos cívicos y
legales para hacer saber al ocupante de la silla presidencial que lo que
estaba proyectando era ilegal y no tenía apoyo, pero el gobernante no
quería escuchar y con muy mala voluntad estaba decidido a ser un
transgresor de las leyes, de las instituciones y de los derechos cívicos
del pueblo hondureño.

La mala decisión de deportarlo posibilitó –al principio– que el foco
internacional confundiera la figura de Mel Zelaya como víctima cuando la
realidad es que formaba parte de un equipo latinoamericano que con
trampas democráticas quieren perpetuarse en el poder. Chávez, Correa,
Ortega, Morales y Zelaya son los principales jugadores de ese conjunto.
Y es por ello la enérgica reacción de estos personajes cuando a uno de
los suyos no le permitieron las instituciones hondureñas y la mayoría
del pueblo hacerse dueño vitalicio de la silla presidencial. Por
permitir eso el pueblo cubano ha pagado un alto precio. Hace ya 50 años
que Fidel Castro “llegó al home y se robó las tres bases'', hoy el
pueblo venezolano y el ecuatoriano están pagando también su cuota de
libertad por permitirle a Chávez y a Correa llegar hasta la segunda y
con intenciones de correr para tercera. Igual sucede a Nicaragua con
Ortega, y a Bolivia con Morales.

En nuestro hemisferio estos aspirantes a tiranos estudian el manual de
Cuba para hacer el recorrido de trampas, esquemas, coacciones, mentiras
y acciones para alcanzar el poder absoluto. El anuncio de Correa de
crear los comités de defensa de la revolución en Ecuador y el de Chávez
de silenciar las emisoras de radio y televisión son sólo dos ejemplos de
lo expresado. Y ello explica la acción justa y legal de las
instituciones de Honduras de no permitir que su presidente, abusando del
cargo y lleno de prepotencia, también intentara aquel domingo comenzar a
“robarse el home y todas las bases'' de Honduras.

Es innegable que todo hogar, país y hemisferio necesita rectores,
árbitros y autoridades que velen por el cumplimiento de lo acordado para
el mejor funcionamiento de la convivencia social, pero en el proceso de
Honduras la OEA ha tenido una actitud muy parcializada ante ese intento
presidencial de bifurcar los caminos democráticos y en general ha tenido
una visión opaca y de cierto silencio para la erosión que va teniendo la
democracia en varios países de la zona. Sin embargo es inconcebible
observar tantos “paños tibios'' en el discurso con el completamente
totalitario régimen de Cuba. No es ocioso reiterarlo: los pueblos
latinoamericanos necesitamos de todos los Inzulsas del hemisferio para
preservar los espacios de libertad, pero con la toga de la justicia y la
imparcialidad.

Acaba de expresar Roberto Micheletti, designado presidente provisional
de Honduras, que tan pronto como se celebren las transparentes
elecciones presidenciales dentro de unos días se retira de la escena.
Definitivamente debemos expresar con entera justicia que Honduras no
debe calificarse más como una “república bananera''. Se ha roto el mito
y la leyenda. El pueblo hondureño, su congreso, sus tribunales, su
ejército, su consejo de ministros, la policía, la iglesia católica y
todas las demás instituciones de ese país han sabido frenar y no dejarse
arrastrar por el populismo, la demagogia y las ambiciones de falsos
salvadores.

Para aquellos que en América Latina leen al revés, quiero expresarles
que el que suscribe nunca ha estado, ni está, ajeno a que nuestros
países latinoamericanos están repletos de problemas sociales, políticos,
económicos y con democracias muy imperfectas. Recién llegado de Cuba
visite en 1991 la Venezuela de Carlos Andrés Pérez y me dio muy mala
impresión que un país tan rico tuviera tanta pobreza y crimen. Han
pasado tantos años ahora con Chávez y esos renglones han empeorado.

os latinoamericanos tenemos la dañina tendencia de hacernos pasar por
muy listos, y sin embargo nos engañamos nosotros mismos. La culpa de
nuestros problemas son internos y no de otros países, como practicamos
acusar históricamente. El problema de América Latina no es de ideología,
no es de derecha, ni de izquierda. Es de cultura política. Somos los
únicos responsables de nuestros líos. Ellos son fabricados por nosotros.
El capitalismo salvaje con grandes bolsones de pobreza, falta de
atención sanitaria, grandes desigualdades y el enriquecimiento sólo de
minorías no es la alternativa, pero tampoco lo son la fealdad total de
los regímenes absolutistas con pobreza para todos, libertad para nadie y
privilegios sólo para la minoría en el poder.

OSCAR PEÑA: Freno al absolutismo del siglo XXI – Opinión – El Nuevo
Herald (8 September 2009)
http://www.elnuevoherald.com/opinion/v-fullstory/story/537424.html

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