Cuba Derechos Humanos

Castro y Obama

Publicado el viernes, 07.17.09
Castro y Obama
By ADOLFO RIVERO CARO

Posiblemente haya sido Fidel Castro el que mejor haya caracterizado al
presidente Obama: un hombre ''lleno de buenas intenciones'' que trabaja
dentro de un sistema que le dificulta hacerlas realidad. Obviamente,
para Castro estar ''lleno de buenas intenciones'' es ser un
izquierdista. Y es cierto que lo único que frena a Obama es nuestro
sistema de balances y contrapesos. Ahora, sin embargo, con el absoluto
control demócrata de la Cámara y el Senado, la izquierda americana está
decidida a convertir a Estados Unidos en un país socialdemócrata y
acabar, de una vez por todas, con el excepcionalismo americano. Es una
perspectiva preocupante.

Obama ha recorrido el mundo criticando ferozmente a Estados Unidos y
dándoles la razón a nuestros enemigos. Recientemente, hablándole a un
grupo de estudiantes en Moscú, y cito textualmente, Obama dijo: “Los
ejércitos de EEUU y la Unión Soviética estaban amasados en Europa,
entrenados y listos para pelear. Las trincheras

ideológicas del pasado siglo estaban emplazadas. La competencia en todo,
desde la astrofísica hasta el atletismo, era tratada como un juego de
suma cero. Si alguien ganaba entonces el otro tenía que perder. Y luego,
en unos pocos años, el mundo dejó de ser así. Que nadie se equivoque.
Este cambio no vino de ninguna nación en particular. La guerra fría
llegó a su conclusión debido a las acciones de muchas naciones durante
muchos años, y porque los pueblos de Rusia y la Europa del este se
irguieron y decidieron que su final sería pacífico''. Es indignante. Es
la versión rusa, y de la extrema izquierda, de la historia. Como
señalara Liz Cheney en una reciente columna en el Wall Street Journal,
la guerra fría no fue ''una competencia en todo desde la astrofísica
hasta el atletismo''. Fue una épica batalla mundial entre las fuerzas de
la tiranía y las de la libertad, entre regímenes totalitarios,
brutalmente represivos, y las fuerzas de la democracia encabezadas por
Estados Unidos.

La guerra fría no terminó porque los soviéticos lo decidieran, sino
porque los pueblos de la Europa del este se alzaron en su contra y
porque el contagio popular desmoralizó a los dirigente rusos. ¿Cómo es
posible querer ignorar décadas de sangrienta represión? La guerra fría
fue una lucha que empezó en 1917 y que logramos ganar derrotando a
nuestros enemigos (ver Como Reagan ganó la guerra fría en
neoliberalismo.com), y que, para nosotros, no ha terminado todavía. El
enfrentamiento histórico de Estados Unidos con los enemigos de la
libertad ha tenido una inmensa importancia para nosotros y para todo el
mundo.

Que Obama crea poder persuadir a los dictadores del mundo es simplemente
pueril. Llegó a la presidencia de EEUU haciendo discursos y ahora cree
que haciendo discursos puede conseguir cualquier cosa. Pero eso no es lo
fundamental. Más importante es su profunda convicción de que, de alguna
forma, los Estados Unidos son responsables de todos los males del mundo.
No es nada nuevo. Es la esencia misma del pensamiento de la izquierda.
Para Obama, los enemigos mortales de Estados Unidos siempre tienen
alguna razón. Quiere reunirse con ellos ''sin condiciones previas''
porque cree comprender las razones de su hostilidad. Y es por eso que su
política siempre empieza pidiendo perdón. Esto no es sólo una posición
radicalmente falsa, sino que transmite un mensaje de profunda debilidad
que, necesariamente, tiene que estimular a nuestros enemigos. Tarde o
temprano el pueblo americano va a rechazar esta actitud.

¿Cómo es posible que un personaje como Obama haya ganado las simpatías
de gran parte de la comunidad cubanoamericana y del pueblo de la isla?
No es ningún misterio. Los cubanos están profundamente divididos en cómo
ayudar al pueblo de la isla. Para los más viejos, los que conocieron la
república, es obvio que la mejor forma de ayudar al pueblo cubano es
derrocar la tiranía de los Castro. Para los más jóvenes, sin embargo,
para los que han nacido bajo el sistema, pretender cambiar el régimen es
totalmente ilusorio y posiblemente oportunista, una forma de vender
esperanzas falsas. Lo único realista es ayudar a sus víctimas. Es decir,
mandar más remesas, estimular los viajes de los cubanoamericanos a Cuba
y, como la mejor opción posible, levantar el embargo y estimular el
turismo americano. En otras palabras, que los cubanoamericanos nos
olvidemos de acabar con la dictadura y nos concentremos en aliviar sus
consecuencias. Los cubanos de la isla sabían que eso era lo que
significaba Obama y fue por eso lo apoyaron. Y fue por eso mismo que
consiguió el apoyo de gran parte de la comunidad cubanoamericana.

Es importante subrayar que ninguno de esos cubanos es procastrista.
Simplemente no han visto una forma efectiva de luchar contra la
dictadura. Es por eso que una iniciativa como la ingobernabilidad
democrática es tan importante. No aspira a derrocar a nadie, sino a
luchar por la solución de problemas inmediatos y concretos. Si el
gobierno no puede resolver esos problemas, es totalmente legítimo no
sólo criticarlo, sino establecer gobiernos alternativos. Es el fenómeno
político más importante que se haya desarrollado en Cuba desde hace
muchos años. se está extendiendo por la isla y nuestros medios de
comunicación deberían darle la importancia que merece.

www.neoliberalismo.com

ADOLFO RIVERO CARO: Castro y Obama – Opinión – El Nuevo Herald (17 July
2009)
http://www.elnuevoherald.com/opinion/v-fullstory/story/499129.html

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